LA CUMBRE MERCOSUR DEJO EN EVIDENCIA LAS COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS DE ENFOQUE DE LOS PAÍSES
El 30 de junio se realizó la 68° Cumbre Presidencial del Mercosur, oportunidad en la que las máximas autoridades de los 4 países fundadores del bloque[1] adoptaron un comunicado conjunto[2] y expusieron su balance del Mercosur, a 35 años de su creación[3]. En el siguiente informe detallamos los principales puntos de coincidencia en los 4 discursos presidenciales así como las críticas y diferencias de enfoque expuestas.
I.- PRINCIPALES COINCIDENCIAS
En términos generales, de las intervenciones podemos destacar dos grandes elementos comunes.
- En primer lugar, se reafirmaron la vigencia de los principios que dieron origen al Mercosur y, si bien algunos Estados Parte (sobre todo Argentina y Paraguay) realizaron algunas críticas al funcionamiento del bloque, las mismas no tuvieron el tono disruptivo que se observó en Cumbres anteriores. En gran medida, el abordaje un poco más conciliador parece guardar una relación directa con los avances en la inserción internacional del bloque y, especialmente, con la firma y entrada en vigor del acuerdo Mercosur-UE.
- En segundo lugar, tanto en el comunicado como en los discursos existe una marcada coincidencia sobre la importancia de avanzar en la negociación de nuevos acuerdos comerciales, tema que siempre fue importante pero que es absolutamente estratégico en el cual contexto global caracterizado por el debilitamiento del multilateralismo y la fragmentación del comercio. Todos destacaron la expectativa de concluir este semestre las negociaciones con Emiratos Árabes Unidos y Canadá. Asimismo, destacaron la importancia de lanzar negociaciones con Japón, Vietnam e India. Inclusive Brasil se animó a especular con un posible acuerdo con China, aunque el tema aun no figura en agenda. Por supuesto que ello no implica desconocer que existen diferencias de enfoque entre los 4 países, tema que se analizará más adelante.
II.- PLANTEOS PARTICULARES Y RECLAMOS
A.- Relevancia del Mercosur:
Brasil fue quien más esfuerzo hizo para poner en valor del bloque, remarcando que es una “necesidad estratégica” en un mundo donde las rivalidades se acrecientan. Es más, planteó la necesidad de fortalecer institucionalmente al bloque para que fuera inmune a los cambios de los Presidentes, señalando que aspira a un “Mercosur sin ideologías”. Uruguay mantuvo un tono similar aunque probablemente menos enfático, al señalar el valor del diálogo, la cooperación internacional y la integración, pero resaltando que la misma debe traducirse en mejores condiciones de vida para las personas. Además, hizo un llamamiento al consenso, remarcando que el mismo no debe ser visto como una debilidad, sino como una vocación de “construir un futuro común desde las diferencias”.
Del otro lado se observaron visiones más críticas. Paraguay cuestionó que el Mercosur debe servir para reducir las asimetrías y no para incrementarlas, recordando el planteo histórico de que su país tiene mayores costos logísticos en el comercio exterior por no contar con litoral marítimo. Asimismo, reclamó fortalecer el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM), creado para que los países más desarrollados del bloque (Brasil y en segunda medida Argentina) apoyen financieramente obras de infraestructura en Paraguay y Uruguay.
Argentina fue mucho más enfático. Retomó su tono crítico de reuniones anteriores, recordando que, a 35 años de la creación del Mercosur, había que realizar una evaluación honesta y profunda de su funcionamiento. Este argumento fue profundizado aclarando que a su entender, era indispensable recuperar la audacia y el sentido económico que le dio nacimiento. Hizo una fuerte crítica al proteccionismo que imperó en el bloque en estos últimos años y reclamó un Mercosur que acompañe el dinamismo global.
B.- Inserción internacional
Si bien los 4 países coincidieron en la importancia de avanzar en nuevos acuerdos comerciales, se observaron matices importantes en las intervenciones de los jefes de estado, con un alineamiento similar al mostrado en el punto anterior.
- Argentina sin dudas fue el más crítico. Recordó que el Mercosur fue creado para contar con mayor fortaleza en nuestra integración al mundo, no para aislarnos. Por ello, si bien destacó la importancia de la firma del acuerdo con la UE, fue muy enfático al cuestionar las oportunidades perdidas por políticas aislacionistas equivocadas. Remarcó que Argentina tiene una fuerte ambición en la inserción internacional, que el mundo no espera y que confía que el Acuerdo con la UE sea tomado como un punto de inflexión para abrir una nueva etapa mucho más ambiciosa. Sin profundizar como en otras ocasiones, remarco que la “flexibilidad”[4] no debe ser percibida como una amenaza sino como parte de la solución en un mundo donde las ventanas de acción se abren y se cierran con rapidez[5]. Finalmente, solicitó (una vez más) la rebaja del Arancel Externo Común (AEC) señalando que su nivel elevado afecta a nuestra matriz productiva (por no poder acceder a insumos y tecnologías a precios competitivos) y a los consumidores (por limitar la competencia para que pueda elegir productos de mejor calidad y precio).
- Paraguay apoyó los acuerdos (en particular el firmado con la UE) pero cuestionó con determinación la falta de “justicia” en su implementación, para lo cual reclamó que las cuotas arancelarias obtenidas sean distribuidas en partes iguales entre los 4 Estados Parte. Hasta ahora no se ha logrado consenso intra Mercosur en este tema ya que otros socios del bloque plantean la necesidad de distribuirlas en base a otros parámetros, básicamente relacionados con los antecedentes exportadores para cada producto. Por el momento y ante la falta de consenso, las cuotas se están utilizado bajo el sistema FIFO (“primero llegado, primero servido”) pero claramente no es el ideal, por lo que sin dudas, este será uno de los principales temas de la presidencia pro tempore uruguaya del 2do semestre de 2026.
Del otro lado se observaron visiones mucho menos críticas:
- Si bien Uruguay mantuvo la tradicional línea de reclamar más dinamismo en la agenda de relacionamiento externo, ahora priorizó la puesta en valor de los logros alcanzados y no se realizaron planteos de “mayor flexibilidad” en la negociación externa, tema que siempre fue una demanda de las administraciones uruguayas anteriores.
- Brasil, en un intento de rebatir las acusaciones de aislacionismo, señaló que el comercio extrazona está creciendo y que recién ahora el entorno global permite que el Mercosur ponga en valor sus grandes activos (alimentos, energía y minerales) como para posicionarse de manera estratégica y negociar acuerdos comerciales en condiciones de igualdad. Criticó las políticas que promueven el alineamiento automático, remarcando que las mismas “no generan una mayor libertad de acción”. En tal sentido, señaló que en un mundo en transformación hay que diversificar las relaciones y defender la autonomía. Brasil no cuestionó de forma expresa al acuerdo bilateral Argentina-EEUU ni pidió explicaciones sobre la solicitud de Argentina de ingresar al Acuerdo Transpacífico (CP-TPP)[6].
CONCLUSIONES
A 35 años de la creación del Mercosur persisten discrepancias sobre el rol del bloque así como las críticas a su funcionamiento. A eso se le suma las notorias diferencias ideológicas entre los presidentes, sobre todo las relacionadas al rol del comercio (apertura vs. proteccionismo) como motor del desarrollo económico. Sin embargo, el nivel de confrontación en los discursos fue inferior a otras Cumbres, probablemente motivado por el consenso sobre la necesidad de avanzar en nuevos acuerdos comerciales y los avances concretos alcanzados con la UE. En el comunicado presidencial se reafirmaron los principios fundamentales del bloque y si bien Argentina mantiene su planteo de “retornar a las bases del Mercosur”, por el momento no se observan amenazas sobre el futuro del bloque sino en todo caso, debates sobre como dinamizar y mejorar su funcionamiento.
En el corto plazo, la evolución del Mercosur parece estar atada al avance en la agenda de inserción internacional. Es importante que la coincidencia de los presidentes se plasme en acciones concretas de los equipos negociadores y, más específicamente, en la firma de nuevos acuerdos que brinden previsibilidad y competitividad a nuestras exportaciones, en un contexto global donde la incertidumbre y las distorsiones son moneda corriente. Para que ello sea así, parece indispensable una rápida solución a la definición de mecanismos y parámetros para la distribución de las cuotas arancelarias.
[1] Argentina estuvo representada por el Canciller Pablo Quirno.
[2] https://www.mercosur.int/comunicado-conjunto-de-los-presidentes-de-los-estados-partes-del-mercosur-3
[3] Ver “35 años de la creación del Mercosur. Logros y desafíos del bloque regional”. INAI. Marzo 2026.
[4] La “flexibilidad” es un concepto usado para solicitar que los Estados Parte puedan iniciar negociaciones comerciales de forma individual con un tercer país o bloque, cuando no exista consenso a nivel Mercosur para avanzar los 4 en simultáneo.
[5] Ver “Mercosur. Propuesta de Argentina para dinamizar la agenda externa.” INAI. Septiembre 2024.
[6] Ver “Argentina busca integrarse con la Alianza Transpacífico”. INAI. Junio 2026.

