La UE sigue sin acuerdo en OGM A principios de marzo, la presidencia danesa de la UE presentó una nueva propuesta para permitir a los gobiernos nacionales vetar el cultivo de un organismo genéticamente modificado (OGM) en su territorio pese a estar autorizado en toda la UE. Una minoría de países -España, Francia, Polonia, Alemania, Rumanía, Bélgica, Francia y Suecia-, fue capaz de bloquear la decisión por lo que se decidió aplazar sin fecha el voto de la medida. Los Estados han argüido diversas razones, desde las dudas sobre las garantías jurídicas del texto o el respeto del mercado interior, hasta reclamar que se pueda basar en criterios medioambientales el veto a un cultivo. Entre los principales argumentos para su bloqueo figura el riesgo de «fragmentación» del mercado interior y la necesidad de «armonizar» las reglas y cubrir las lagunas que existen a nivel europeo. La última propuesta introducía como novedad una fase previa al voto de la UE para una autorización europea para que el país o países reacios a los transgénicos abran un diálogo con la empresa solicitante del permiso y le pidan que excluya el cultivo en el territorio de quienes se oponen. Además, mantiene las salvaguardas propuestas por el comisario de Salud, John Dalli, para que los gobiernos nacionales puedan argumentar una serie de criterios medioambientales y socioeconómicos para vetar el cultivo de un OGM, una vez cuente con luz verde de la UE y siempre que no entre en conflicto con la evaluación de riesgo realizada a nivel europeo. Para España, país con la mayor superficie de cultivos OGM en la UE, la propuesta debe garantizar también la libertad de elección tanto de los consumidores como de los agricultores. Asimismo remarcaron que el acuerdo debe respetar el rol de la Agencia de Seguridad Alimenticia, encargada de evaluar si un alimento es apto para el consumo o no en la UE, de modo que no se cuestione la calidad de los alimentos provenientes de aquellos países que sí permitan el cultivo de transgénicos. Para los españoles es de vital importancia contar con un mecanismo comunitario que permita a la UE no quedarse atrás en materia de transgénicos en un momento en que todos están apostando por la biotecnología y se están desarrollando estos cultivos en todo el mundo. Finalmente, los europeos han señalado que pese a las divisiones manifestadas, la UE está más cerca de alcanzar un acuerdo.
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UE – OGM
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