El pasado 11 de mayo, en un escenario de estricta confidencialidad, representantes del Mercosur y la UE realizaron el primer intercambio formal de sus listas de ofertas de bienes (propuestas de reducción de aranceles), luego de haber retomado en el año 2010 el proceso negociador para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC). El objetivo es concluir un acuerdo amplio que elimine o reduzca al máximo posible las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio (medidas sanitarias, propiedad intelectual, obstáculos técnicos, entre otras).
Cabe destacar, que las negociaciones entre ambos bloques regionales se iniciaron en año 1995, con la firma de un Acuerdo Marco de Cooperación Interregional (que entró en vigencia en 1999). En el 2001 se intercambiaron las primeras ofertas arancelarias, las cuales siguieron revisándose hasta el 2004, año en que el ejercicio negociador fue interrumpido. El último intento de intercambio de ofertas ocurrió a finales de 2013, cuando el gobierno argentino convocó a los sectores a elaborar su propuesta, pero nunca se logró llevar a instancias de bloque.
El día 13 de junio, el Ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, junto a sus colaboradores y con el objetivo de abrir las puertas para trabajar conjuntamente con el sector privado, recibieron a más de 30 representantes de cámaras exportadoras del sector para informar acerca de los avances en la negociación. Según indicaron, el objetivo principal del encuentro era en las negociaciones.
Durante el encuentro, se mencionaron algunos datos relevantes vinculados al intercambio de ofertas, pero aún no se han dado a conocer los listados de productos. Según lo revelado, la cobertura de la oferta (porcentaje de productos que se ofrecen con desgravación total, es decir, alcanzan arancel 0% en determinado plazo) de la UE sería del 89,2% y la del Mercosur de 87%.
Mientras la oferta europea plantea cuatro categorías de desgravación de bienes: inmediata, a 4, 7 y 10 años; el Mercosur ofrece seis: inmediata, a 4, 8, 10, 12 y 15 años.
La UE demanda algunas cuestiones (históricas) al Mercosur, como la eliminación de los derechos de exportación, licencias a importaciones, entre otras. No obstante, la nueva propuesta europea no parece ser muy ambiciosa ya que en algunos casos resulta más conservadora incluso que la última oferta intercambiada en 2004, pero el argumento citado por ambos bloques es que se trata de un piso para iniciar las negociaciones.
Al respecto, vale señalar que la UE ofrece sin desgravación total una serie de productos agroindustriales de gran interés para Mercosur. Entre ellos, se destaca el ofrecimiento de cuotas o contingentes arancelarios (cantidades máximas de bienes que se ofrecen con desgravación) para productos como carne aviar y ovina, productos porcinos, algunos lácteos, ciertos cereales, azúcar procesada y cereales procesados. A diferencia de lo presentado en 2004, no se ofrecieron cuotas para carne bovina ni etanol. Esto no implica necesariamente que estén excluidos de la oferta europea, sino que la UE se reserva para definir a futuro la categoría que otorgará.
Se informó durante el encuentro que a finales de junio se realizaría en Montevideo una reunión técnica con los europeos a fin de intercambiar una primera impresión de las ofertas y definir un cronograma para el avance de las negociaciones.
Este acercamiento entre ambos bloques regionales fue visto con buenos ojos por los gobiernos, no obstante aún resta mucho por definir. La Comisaria Europea de Comercio, Cecilia Malmström, calificó como buena la oferta de acceso a mercados intercambiada, aunque fue prudente al indicar que deberán analizarla en profundidad y será necesario definir un cronograma de reuniones para seguir avanzando.
Por su parte, la Canciller argentina, Susana Malcorra, indicó como prioritario el avance en estas negociaciones que llevan 20 años estancadas. Aclaró, asimismo, que es un proceso largo que no podrá resolverse en unas pocas rondas (reuniones) de negociación y que existen diferencias fuertes en el sector de la agroindustria.
Los sectores agrícolas de ambas partes están más escépticos al avance del TLC. La Confederación de Agricultura y Ganadería (CNA) de Brasil, expresó su descontento en relación con que la UE no haya incluido en su nueva oferta negociadora a la carne bovina y el etanol,aunque sí lo hiciera con otros sectores sensibles.
Los productores europeos, representados por el Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas Comunitarias (COPA-COGECA por sus siglas en inglés) han venido alertando sobre las preocupaciones planteadas por varios miembros de la UE (según se indicara en el Boletín Nº 152) en relación con la inclusión de productos sensibles en la oferta al Mercosur, dada la crisis que está atravesando el sector y las repercusiones que pudiera tener sobre otras negociaciones que está manteniendo la UE (como la de EE.UU.).
El Secretario General de COPA-COGECA, Pekka Pesonen, manifestó que estaba decepcionado porque en las ofertas intercambiadas se incluyeron productos sensibles que podrían destruir al sector agrícola europeo, antes de recibir aclaraciones en términos de la eliminación de trabas burocráticas y otras barreras no arancelarias a sus exportaciones hacia Mercosur. Asimismo, expresó su descontento con la Comisión Europea por no haber llevado a cabo el estudio de impacto del TLC sobre los productores europeos que se había comprometido a desarrollar.
Un primer análisis de diversos escenarios que se plantean ante las negociaciones con la UE se realizó en el trabajo realizado por INAI: Mega-regionalismo y comercio agroindustrial. Impactos para Argentina (2015). Debe tenerse presente que los escenarios que se simulan en el mismo aplican la eliminación total de los aranceles a la importación, llevando las tasas a cero. En la práctica, especialmente en productos de origen agropecuario, se sabe que no se realizará tal reducción. De todas formas, es importante este tipo de análisis para conocer en qué productos están las mejores oportunidades, y, una vez conocidas las ofertas, cuánto se acercan las mismas a este potencial.
Algunas de las principales conclusiones de dicho documento, indican que una eliminación total de aranceles por parte de la UE al Mercosur, generaría un incremento de un 21,2% de las exportaciones del Mercosur a Europa (11% para Argentina). Si a la eliminación de barreras arancelarias se suma una reducción de aquellas no arancelarias en un 50%, los beneficios más que se duplican en relación a la simulación anterior (55% incremento de las exportaciones del Mercosur y 26% las de Argentina).

