En un nuevo reporte sobre las medidas relacionadas con el comercio y la inversión aplicadas por los gobiernos del “G-20 financiero”, elaborado por la OMC, la OCDE y la UNCTAD, se señala que no hay indicios de que exista una intensificación en las restricciones para el comercio mundial durante el período de estudio. El informe es el segundo que confeccionan en forma conjunta los mencionados organismos internacionales, y cubre el período entre septiembre de 2009 y febrero de 2010. A pesar de mostrar que, en general, los gobiernos del G-20 han cumplido su promesa de no aplicar medidas restrictivas para el comercio y la inversión, en el documento se manifiesta la necesidad de que los países se mantengan alertas en su lucha contra el proteccionismo. Según el reporte, las amenazas proteccionistas permanecen latentes debido a las altas tasas de desempleo y la incertidumbre respecto a la recuperación de la economía mundial. La OIT ha informado que más de 27 millones de personas han perdido su empleo en 2009, llevando la tasa de desempleo global a su nivel histórico más alto. Por su parte, la OMC estimó que el volumen del comercio mundial ha descendido alrededor de un 12% en 2009, situándose en los niveles alcanzados en 2006. No obstante la tendencia general, algunos gobiernos han aplicado medidas que restringen, directa o indirectamente, el comercio. Entre estas se encuentran el incremento o la imposición de nuevos aranceles, la introducción de barreras no arancelarias y el aumento de las medidas de defensa comercial. Los bienes más afectados han sido los minerales, textiles y productos de metal. Para el caso particular de Argentina, el informe destaca que junto con India ha sido el país que más investigaciones anti-dumping ha iniciado en 2009. La mayoría de estas son contra productos de origen chino. Además, se señala que Argentina aplicó licencias no automáticas de importación, incrementó los “valores criterio” para algunos productos, y elevó el arancel externo común para lácteos y textiles. El informe expresa que estas nuevas medidas han sido limitadas y no han tenido un importante impacto en el comercio. La Secretaría de la OMC calculó que las nuevas acciones llevadas adelante por los gobiernos para restringir las importaciones cubren alrededor del 0,7% de las importaciones totales de los Miembros del G-20, y cerca del 0,4% de las importaciones mundiales. Por otro lado, el texto subraya que la mayoría de los paquetes de estímulo fiscal y financiero adoptados por los gobiernos para salir de la crisis continúan en su lugar, y reconoce que generan preocupación respecto a su incidencia en los flujos de inversión y comercio mundiales. No obstante, destaca que determinar los impactos de los mismos y diseñar posibles estrategias de salida requerirá de un análisis más detallado y contar con mayor información. En este sentido, la delegación Argentina ante la OMC ha presentado una propuesta para analizar los efectos de los programas de estímulo aplicados por los países desarrollados. Por último, se pide a los Miembros del G-20 asumir un claro y fuerte compromiso con la apertura de los mercados y hacer efectivas sus promesas de llevar a la Ronda Doha a una rápida conclusión. El informe recibió algunas críticas por considerar que sólo tiene en cuenta aquellas medidas que entran en la órbita de la OMC, y por lo tanto no refleja lo que está ocurriendo en realidad. Según sus críticos, la OMC pretende mostrar una situación menos alarmista para no contribuir a una posible “guerra comercial” entre sus socios. El director de Global Trade Alert, Simon Evenett, señaló que debido a que el informe solo tiene en cuenta un pequeño número de medidas no le sorprende que las mismas no afecten un gran porcentaje de las importaciones mundiales.
Leer en pdf »
MONITOREO DEL PROTECCIONISMO
previous post

