Los ministros de Agricultura de la Unión Europea discutieron sobre la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) luego de 2013, en una reunión informal celebrada entre el 19 y 21 de septiembre en La Hulpe, Bélgica. Los ministros debían contestar a dos preguntas formuladas por la presidencia belga, una sobre el futuro de las ayudas directas y otra sobre como debe responder la PAC a retos como la crisis económica o la situación especial de cada región. Previo al encuentro, el ministro de Agricultura francés, Bruno Le Maire, y su par alemán, Ilse Aigner, dieron a conocer un Comunicado Conjunto en el que defienden una PAC “fuerte” a partir de 2013, que mantenga el modelo de los dos pilares, y rechazan cualquier intento de renacionalización a través de la cofinanciación de los pagos directos entre la UE y los Estados nacionales. París y Berlín sostienen que para adaptarse y superar los nuevos desafíos del contexto mundial los agricultores necesitan una política que les permita estabilizar sus ingresos, mejorar su competitividad y capacidad de innovación, establecer relaciones justas con sus socios de la cadena comercial, y tener garantías de que los terceros países ejercerán la competencia en pie de igualdad. En este sentido, reclaman medidas que amortigüen los efectos de la volatilidad creciente de precios y las crisis de mercado, como pagos directos e instrumentos de regulación de los mercados que actúen como una red de seguridad. Durante la reunión, las diferencias entre los Estados Miembros respecto del futuro de la política comunitaria se agudizaron, lo que evidencia que el camino de la reforma estará plagado de obstáculos. Un grupo liderado por Francia, Alemania y España, principales beneficiarios de la PAC, se mostró a favor de mantener la estructura actual de la política y un presupuesto fuerte. Otro, comandando por Reino Unido, se manifestó partidario de suprimir las ayudas directas a los agricultores y sólo otorgar pagos en compensación por la provisión de bienes públicos, como servicios medioambientales. A su vez, los Miembros de reciente adhesión, con Polonia a la cabeza, expresaron su intención de lograr una distribución más equitativa de las ayudas entre todos los Estados Parte del bloque. En este sentido, criticaron la declaración franco-germana por considerar que solo defiende a los agricultores franceses y alemanes, al rechazar la modificación del actual sistema de reparto de los subsidios, en contra de los intereses de los nuevos Estados del Este de Europa. La presidencia belga ha subrayado que la principal conclusión de los debates ha sido que la PAC debe seguir siendo una política importante y una contribución esencial para la estrategia Europa 2020, destinada a la recuperación económica. Entre los Veintisiete hubo consenso sobre la idea de que los fondos se dividan como en la actualidad: una parte destinada a los pagos directos y otra a las medidas de desarrollo rural. También existe acuerdo sobre la conveniencia de que la PAC sea más flexible para que un país pueda responder con mayor rapidez ante las crisis agrícolas, y sobre el rechazo a la cofinanciación de los pagos directos. No obstante, las posiciones se encuentran muy distantes sobre el futuro monto del presupuesto y la forma de calcular y repartir las ayudas. El comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, presentará sus primeras propuestas para la reforma de la PAC el día 17 de noviembre, aunque los proyectos legislativos no se esperan hasta mediados de 2011. Por otro lado, en la reunión del Consejo de Agricultura del 27 de septiembre, los ministros discutieron acerca de la subida del precio de los cereales y su impacto en los costos de la producción ganadera. La delegación de Polonia ha solicitado que la Comisión Europea (CE) adopte medidas para que bajen los precios, como comerciar los cereales que se encuentran en los almacenes públicos y elevar los precios de intervención de estos productos. Según los cálculos polacos, los precios subieron entre el 33% y el 59% entre julio y septiembre. El gobierno de ese país recordó que en 2007 y 2008 hubo un incremento fuerte en el precio de los cereales que provocó una crisis alimentaria mundial. Por este motivo, Polonia cree que de los 5,8 millones de toneladas de cereales que la UE mantiene en los stocks de intervención deberían ponerse a la venta 2,9 millones. La CE confirmó que tiene previsto recurrir a la salida de los cereales de la intervención, aunque considera que la subida de los precios de intervención puede ser contraproducente. También se trataron en esta última sesión del Consejo las recomendaciones del Grupo de Alto Nivel (HLG por sus siglas en inglés) creado para buscar soluciones a las dificultades que atraviesa el sector lácteo. Los ministros adoptaron las conclusiones de la presidencia sobre el reporte del HLG, que instan a la Comisión a presentar antes de fin de año propuestas legislativas para el sector, basadas en las tres primeras recomendaciones del grupo, a saber: fomento de los contratos formales por escrito y adelantado entre los productores de leche y la industria láctea que rijan las entregas de leche cruda; posible propuesta de una disposición que permita a las organizaciones de productores constituidas por los ganaderos lácteos negociar conjuntamente con las centrales lecheras las cláusulas de sus contratos, incluido el precio; y estudio sobre la posibilidad de aplicar al sector lácteo alguna disposición vigente relativa a las organizaciones interprofesionales en el sector de las frutas y hortalizas. Según expertos en la PAC, estas recomendaciones para el sector lácteo podrían servir de base para la reforma de toda la política agrícola luego de 2013.
Leer en pdf »
UE – PAC
previous post

