El pasado 24 de mayo la OMC, la OCDE y la UNCTAD presentaron su Quinto Informe sobre las medidas relacionadas con el comercio aplicadas por los Miembros del G-20, en el período comprendido entre mediados de octubre de 2010 y abril de 2011. En el mismo, se señala que estos países han introducido más obstáculos al comercio que en períodos anteriores desde el comienzo de la crisis financiera, por lo que la decisión colectiva de oponerse al proteccionismo estaría ahora “bajo presión”. El objetivo del documento es monitorear el apego que mantienen estos países a sus promesas de resistirse a la adopción de medidas de corte proteccionista durante la crisis mundial y en su etapa posterior. Según el informe, durante el lapso de estudio se introdujeron 122 medidas con el potencial de restringir o distorsionar el comercio, lo que significa un notorio incremento respecto de las 54 aplicadas en el semestre anterior. En total, desde que se desató la crisis, los gobiernos del G-20 han puesto en vigencia 407 medidas de este estilo. El comercio involucrado también se vio incrementado en estos 6 meses, aunque todavía se mantiene en porcentajes bajos. Las nuevas políticas afectan el 0,5% de las importaciones mundiales y el 0,6% de las importaciones del G-20. El abanico de medidas aplicadas comprendió incrementos arancelarios, políticas no arancelarias, nuevas investigaciones de remedios comerciales y restricciones a la exportación. Estas acciones afectaron una amplia gama de productos, entre los que se destacan químicos, lácteos, carne, hierro y acero, maquinaria y equipo, automóviles, y plásticos. Argentina ha aplicado una veintena de medidas proteccionistas, entre las que se resaltan la iniciación de investigaciones antidumping, la introducción de licencias no automáticas de importación, la adaptación de la lista de valores criterios y la autorización temporaria para el incremento del Arancel Externo Común del Mercosur en juguetes. A diferencia de los anteriores, este informe contiene un extenso apartado sobre la aplicación de restricciones a las exportaciones, donde analiza no sólo la cantidad de medidas impuestas, si no también su legalidad y efectos sobre el comercio (Ver Restricciones a las Exportaciones en este Boletín). Particularmente, se destaca la confirmación de una tendencia creciente en la puesta en vigor de restricciones, prohibiciones y derechos a las exportaciones de productos agrícolas y minerales. Desde que se inició la crisis, los Miembros de la OMC han desarrollado 80 nuevas medidas restrictivas para las exportaciones, 30 de las cuales se han impuesto en el período que va de octubre de 2010 a abril de este año. Entre los objetivos señalados por los países para la imposición de estas medidas se menciona la necesidad de dar respuesta el incremento de los precios internos y asegurar el abastecimiento interno. Como ejemplos de estas políticas se citan: las restricciones temporarias a las exportaciones de aceite de colza, colza y lino impuestas por Belarús; las restricciones temporarias aplicadas por Bolivia a sus exportaciones de poroto, harina y aceite de soja y girasol; las prohibiciones de exportación de cebolla y lácteos en India, y de arroz y aceite de palma en Sierra Leona; los derechos de exportación a productos agrícolas en Kirguistán; las barreras temporarias a la exportación de trigo, harina de trigo, morcajo y centeno en Macedonia, Moldova y Serbia; y los nuevos procedimientos para la exportación de cereales en Ucrania y arroz en Vietnam. Para el caso de Argentina se señalan la adaptación de la lista de valores criterio para las exportaciones de miel, manzanas, peras y membrillos. Debido a la preocupación manifestada por varios países, en especial por aquellos que son importadores netos de alimentos, se exhorta a los países del G-20 ha que cumplan con sus compromisos asumidos y fortalezcan la cooperación multilateral en esta materia. Los organismos autores del documento expresan que las restricciones a las exportaciones aplicadas por los mayores oferentes mundiales de alimentos conducen a precios internacionales más altos y volátiles, y ponen en peligro la seguridad alimentaria mundial. Además, señalan que estos instrumentos no son efectivos para controlar la inflación de alimentos en el largo plazo. Respecto del futuro, el documento subraya que a pesar del repunte en el comercio mundial tras la crisis financiera (las exportaciones mundiales aumentaron un 14,5% en 2010 y se prevé que crecerán un 6,5% en 2011 en términos de volumen) y el hecho de que la economía global hasta ahora ha evitado una doble caída en la recesión, el camino a seguir podría tener ciertas complicaciones. “La persistencia de los altos niveles de desempleo, los desequilibrios macroeconómicos, el aumento de los precios de los alimentos y las tensiones geopolíticas crean condiciones que son favorables para que crezca el sentimiento proteccionista”, advirtió. Por este motivo, se pide “una mayor vigilancia en los próximos meses para evitar que el proteccionismo gane terreno”. Por otro lado, según datos de Global Trade Alert (GTA), una organización independiente con sede en Londres, Argentina ocupa el primer lugar en el ranking de países más proteccionistas del mundo con 120 medidas restrictivas para el comercio aplicadas desde mediados de 2008, seguido por Rusia con 119.
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MONITOREO DEL PROTECCIONISMO
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