Aunque aún no han sido publicadas, el Grupo Especial de la OMC, encargado de la controversia que mantiene Argentina por restricciones a las importaciones, ha concluido su labor y distribuido entre las partes sus conclusiones. Según se ha informado, el fallo confirmaría la denuncia, señalando la incompatibilidad de las medidas argentinas con respecto de la normativa de la OMC.
Inicialmente se trataba de tres denuncias, de parte de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, por las trabas a las importaciones impuestas por nuestro país. En enero de 2013 la OMC dispuso que las denuncias se unificaran en un solo procedimiento, para facilitar su resolución.
Concretamente, el reclamo impugna tres medidas que supuestamente adopta Argentina: 1) la declaración exigida como condición para autorizar las importaciones (la DJAI); 2) los diversos tipos de licencias exigidas para importar determinadas mercancías; y 3) la supuesta demora sistemática en la concesión de la autorización de importación, la no concesión de dicha autorización o la supeditación de la misma a que los importadores asuman determinados compromisos que supuestamente restringen el comercio.
En su momento, México se había plegado a este reclamo, pero finalmente desistió de seguir adelante con el mismo. También Panamá mantiene una controversia sobre esta cuestión, aunque en un panel separado y se espera que recién a mediados de 2015 se conozca su resultado.
Cuando se publique el informe, las partes podrán aceptarlo o queda la posibilidad de apelarlo, lo que extendería el proceso, al menos hasta finales de este año. La trascendencia del caso, más allá del tenor de los actores involucrados, radica en los efectos que puede tener un fallo condenatorio. Si Argentina no adecua su normativa, puede verse afectado por represalias comerciales en dichos mercados.
Para ilustrar cuales son los productos que podrían sufrir estas represalias, se identificaron en base a datos de WITS las principales importaciones de dichos destinos provenientes de Argentina.
En el caso de la UE, de los principales diez productos, nueve son de origen agroindustrial. Durante 2013, por lejos, las harinas de soja con más de U$S 3.000 millones –casi un tercio del total de lo exportado- fueron el principal producto, aunque también deben mencionarse la carne bovina (U$S 406 millones), maní (U$S 305 millones), limones (U$S 207 millones), vinos (U$S 137), peras y membrillos (U$S 135), entre otros. También podría citarse el caso del biodiesel, el cual en 2012 alcanzó ventas de más de U$S 1.800 millones, pero el mismo ya se encuentra afectado por derechos antidumping.
En 2013 Estados Unidos se convirtió en uno de los principales destinos para el biodiesel argentino, con más de U$S 400 millones. También se destaca como mercado de relevancia para el vino (alrededor de U$S 400 millones), maíz (U$S 342 millones), miel (U$S 152 millones), jugos de fruta (U$S 134 millones), entre otros (como te, arándanos, sorgo, peras y membrillos, etc).
Por último, respecto de Japón, durante el año pasado fue uno de los principales destinos para el maíz (U$S 618 millones) y el sorgo (U$S 322 millones). También es un mercado de relevancia para camarones, moluscos y diversos pescados, como así también para harina de soja, jugos de uva y cítricos, vinos, miel, y aceite de girasol.

