Representantes del Mercosur y la UE se comprometieron a intercambiar sus listas de ofertas arancelarias durante el mes de mayo. Sería el primer intercambio formal desde que ambos bloques mostraron sus cartas negociadoras en 2004, y ocurriría a 6 años del relanzamiento de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Birregional. De concretarse, las Partes darían un paso fundamental en el ingreso al tramo final de la negociación. El objetivo es concluir un tratado que recorte aranceles, remueva las barreras, mejore y armonice las normas relacionadas con el comercio y proteja los derechos de propiedad intelectual.
El anuncio ocurrió el pasado 8 de abril, cuando la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, se reunió con Rodolfo Nin Novoa, canciller de Uruguay, país en ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur. En un comunicado, acordaron intercambiar concesiones para la apertura de sus respectivos mercados de bienes y servicios, incluyendo compras públicas, durante la segunda semana de mayo. Además, adoptaron una hoja de ruta para las conversaciones que se desarrollarán durante el resto de este año. El Ejecutivo europeo destacó que un acuerdo ambicioso y comprensivo traerá importante beneficios para las economías de los países Miembros.
La asunción de un nuevo gobierno en Argentina consolida un cambio de visión entre los países del Mercosur, que ahora coinciden en la necesidad de dinamizar la agenda de relacionamiento externo del bloque, con negociaciones con los principales actores del comercio internacional. Este renovado apoyo, especialmente a la negociación con Europa, sería fundamental para el avance del proceso negociador.
En este sentido, el secretario de Comercio argentino, Miguel Braun, expresó en Bruselas que Argentina está dispuesta a hacer concesiones para mejorar la oferta a presentar por el Mercosur, que cubriría el 90% del comercio.
Los obstáculos parecerían estar del lado europeo. En vistas del inminente intercambio, en la última reunión del Consejo de Agricultura, celebrada el pasado 11 de abril, un grupo de países liderado por Francia, entre los que se encuentran Austria, Chipre, Estonia, Grecia, Hungría, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Rumanía y Eslovenia, presentó un documento oponiéndose a la apertura del mercado europeo de productos agrícolas como lácteos y carnes. Señalaron que la inclusión de estos productos en la oferta de la UE tendría un profundo impacto negativo en el sector agropecuario comunitario. Pidieron que la Comisión Europea realice un estudio del impacto que el acuerdo podría tener sobre los productores europeos antes de avanzar en la negociación con el Mercosur.
Debido a las dificultades que atraviesa su agricultura, estos países alertaron que «una oferta que contenga cuotas para productos sensibles sería vista como una provocación por el sector y podría tener un efecto dominó en el resto de las negociaciones comerciales existentes, en particular en la que tiene lugar con EE.UU”. Subrayaron que los países del Mercosur son líderes mundiales en los mercados agrícolas y sus sectores agrarios y alimentarios son muy competitivos. Asimismo, argumentan que los productores sudamericanos compiten deslealmente al no respetar los altos estándares medioambientales y de calidad europeos.
El comisario de Agricultura, Phil Hogan, reconoció la preocupación de esta veintena de Ministros, por el momento en el que se decide activar las negociaciones con el Mercosur, cuando el sector europeo atraviesa una crisis. En un guiño hacia estos países, señaló que transmitirá la inquietud a la Comisaria de Comercio, y advirtió que el bloque sudamericano deberá moderar sus expectativas a lo que es razonable y aceptable para la UE.
El secretario general del Comité de Organizaciones Agrarias y Cooperativas comunitarias (Copa-Cogeca), agregó que los países del Mercosur ya son grandes proveedores del mercado europeo y no necesitan cuotas adicionales libres de aranceles para aumentar sus exportaciones.
A finales del año pasado, este mismo grupo de países se opuso al intercambio previsto, manifestando que la oferta del Mercosur carecía de ambición.
Ante la situación que enfrentan los sectores de lácteos, carnes y frutas, la UE aprobó en los últimos meses una serie de paquetes de ayuda de emergencia, que se suman a los cuantiosos subsidios que el bloque otorga anualmente a sus productores. Los negociadores europeos se niegan a poner estas ayudas sobre la mesa de negociación regional, argumentando que solo pueden ser tratadas en la Ronda Doha de la OMC. Estos subsidios tienen efectos de distorsión del comercio internacional, perjudicando a los productores de países que no cuentan con las mismas herramientas.
En su visita a Buenos Aires, la Alta Representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad, Federica Mogherini, mostró confianza en que las Partes encontrarán un equilibrio que permita un acuerdo ambicioso que al mismo tiempo proteja las sensibilidades de ambas partes.
No obstante, la canciller argentina, Susana Malcorra, advirtió que el camino por delante “no es un lecho de rosas”, y que las propuestas de acceso a mercados seguramente no satisfarán a ninguno de los dos lados, pero el intercambio es muy importante porque marcará el inicio de las verdaderas discusiones.
Por su parte, el presidente Macri recibió a su par de Francia, François Hollande, con quien debatió acerca del futuro de la negociación. El mandatario argentino espera que el gobierno francés pueda flexibilizar su postura proteccionista en bienes agrícolas favoreciendo un acuerdo.
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La UE es el principal socio comercial del Mercosur, así como el principal inversor extranjero en la región. Para Argentina el mercado comunitario es el segundo destino para sus ventas externas, con 8 mil millones de dólares en 2015. El 70% de estas exportaciones correspondió a productos de origen agroindustrial. Después de un récord en 2011 las ventas argentinas comenzaron a descender, derivando en un déficit comercial con la UE cercano a los 2 mil millones de dólares.

