El pasado 21 de marzo, la nueva Comisión Europea realizó la primera reunión para evaluar la evolución de la política europea en materia de OGMs. En esta oportunidad, el ejecutivo comunitario reafirmó su confianza en la exigente regulación comunitaria, a la vez que reconoció la falta de confianza de los ciudadanos europeos. Por otro lado, la Comisión lamentó la falta de acuerdo entre los Estados Miembros en referencia a este tema, recalcando que la actual dinámica política coloca al ejecutivo comunitario en la posición de “chivo expiatorio”. Ocurre que, según hemos informado en nuestro boletín, los Estados Miembros no pueden alcanzar nunca un acuerdo a favor o en contra de la aprobación de un nuevo OGM, y la Comisión, en base a las facultades con que cuenta, termina siendo quién da el visto bueno (tal como ocurrió en el caso de las aprobaciones de los maíces Bt 11 y NK603. que terminaron con la moratoria). En los primeros días de abril, la Comisión sufrió un revés al darse a conocer la presencia accidental de trazas de un maíz modificado no autorizado (el maíz bt-10 de Syngenta) en semillas, alimentos y piensos comercializados en la UE. Sin embargo, la Comisión ha insistido en que este incidente no altera las conclusiones adoptadas en la reunión de marzo, por lo que no debería, en principio, afectar las decisiones venideras respecto a nuevas autorizaciones. En los próximos meses, la Comisión deberá decidir si aprueba nuevos eventos que hayan transitado por todas las instancias decisorias previas. Entre ellos se encuentra el maíz TC 1570, que ya fue autorizado en nuestro país.
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UE – OGM´S
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