Una nueva demora en la publicación de los proyectos revisados de modalidades para bienes agrícolas e industriales pone en jaque las posibilidades de arribar a un pacto multilateral de comercio durante el presente año. Estos textos son vistos como un requisito fundamental para la concreción de una reunión ministerial que siente las bases del futuro acuerdo. Según fuentes en Ginebra, la circulación de las nuevas versiones de los documentos de negociación fueron pospuestas para la tercer semana de mayo debido a que las delegaciones solicitaron a los mediadores de los grupos de negociación más tiempo para resolver sus diferencias. Una vez publicados los borradores, se esperan consultas en cada uno de los grupos temáticos, para luego dar inicio a un “proceso de negociación horizontal” que culmine con una reunión entre los funcionarios de alto rango de cada uno de los Miembros de la OMC hacia el mes de julio. Por su parte, el director general de la organización, Pascal Lamy, si bien aseguró estar “completamente convencido” de que la Ronda de Doha podría ser terminada con éxito este año, se mostró preocupado por los atrasos en el cronograma propuesto para el desarrollo de las conversaciones. En su reciente informe al Consejo General, señaló que la crisis mundial desatada por la suba de los precios de los alimentos hace cada día más acuciante la necesidad de concluir la Ronda. A pesar de que la OMC no puede resolver la actual situación, según Lamy, un acuerdo agrícola brindaría soluciones a medio y largo plazo que permitirían resolver las dificultades alimentarias que viven muchos de los países del mundo. En los próximos días continuarán las reuniones en Ginebra con el objetivo de estrechar las diferencias entre las variadas posiciones y acordar el esqueleto de un pacto global de comercio en el primer semestre del año. Esto permitiría finalizar la Ronda antes del cambio de Administración en los EE.UU., que amenaza con congelar las conversaciones por un par de años. A la vanguardia de quienes intentan llegar a una rápida conclusión de las negociaciones figuran las autoridades de la OMC, Brasil, EE.UU. y la UE. Negociaciones agrícolas A principios de abril un grupo conformado por 6 países exportadores e importadores de productos agrícolas (Australia, Brasil, Canadá, Japón, EE.UU. y la UE) presentó una propuesta sobre los denominados “productos sensibles”, que todos los países podrán designar para someterlos a una menor reducción que la prevista por la fórmula arancelaria general, a cambio de la expansión de cuotas de acceso a mercado. Días más tarde, estos países circularon unas notas explicativas de la propuesta, en un intento por convencer a los demás Miembros de los beneficios de la misma. El enfoque formulado por estas delegaciones es el de la “designación parcial”, que propone seleccionar productos sensibles a un nivel de 8 dígitos del sistema armonizado y tomar al consumo doméstico a ese nivel desagregado como base para la ampliación de las cuotas de acceso. En el documento, los países presentan una metodología para asignar los datos de consumo que se encuentran a niveles agregados de productos a las líneas a 8 dígitos que serían designadas como sensibles, lo que permitirá calcular el nivel en el que se expandirá cada cuota. La propuesta tiene en cuenta, especialmente para los sectores de azúcar y cereales, las preocupaciones de diferentes delegaciones con respecto al tratamiento que recibirían los productos procesados, al disminuir el peso de estos en la distribución del dato general de consumo y aumentar, por tanto, el consumo asignado a líneas de menor valor agregado. Lo anterior derivaría en una mayor expansión de las cuotas de estos últimos productos que son de interés para los países en desarrollo. No obstante, la formulación deja al arbitrio de cada uno de los países la confección de una serie de coeficientes técnicos que inciden en los valores finales de las cuotas, dificultando así la evaluación de los posibles beneficios que se podrían obtener en el acceso a los mercados de los países que designen sensibles. Particularmente, se podría decir que en azúcar y cereales se amplían las potenciales cuotas para los productos primarios al disminuir la influencia de los procesados. En carnes, tanto bovina como aviar, se plantea la posibilidad de dividir la cuota discriminando entre fresca y refrigerada. Para frutas y hortalizas se reduce la posible expansión para el producto “fresco” al considerar diferentes cuotas de acuerdo al estado de comercialización del bien (fresca, jugo, disecada, preparada, etc). Muchos negociadores criticaron la propuesta por considerar que es de difícil comprensión debido a su alta complejidad matemática y que está pensada para contemplar solamente los intereses de sus autores y no los de todos los Miembros de la OMC. Por otra parte, se mantienen las diferencias con respecto a otros temas de la negociación referidos al pilar de acceso a mercados. En lo que respecta a los “productos especiales”, un grupo de países exportadores presentó un documento para evitar que estos superen al 8 % de las líneas arancelarias. Además, continúa la tensión causada por los mandatos separados que pretenden por un lado una rápida liberalización de los “productos tropicales”, y por el otro evitar la erosión de preferencias de larga data para cultivos como el azúcar y el banano. Por último, el G-33 suavizó su posición sobre el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE), al pasar de querer que todos los productos se encuentren bajo ese mecanismo, a solamente pretender someter al mismo a un porcentaje de líneas arancelarias equivalente a las cubiertas por la salvaguardia especial existente para la agricultura.
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