El director general de la OMC, Pascal Lamy, convocó a los ministros de alrededor de 30 de los países más influyentes en las negociaciones a una “mini” Conferencia Ministerial, a celebrarse a partir del próximo 21 de julio en Ginebra. La reunión tiene como objetivo sentar las bases de un posible pacto mundial de comercio y sería la última oportunidad que tendrían los negociadores para conseguir el consenso necesario para culminar satisfactoriamente la Ronda antes de que finalice el presente año. La mayoría de las delegaciones convalidó la decisión y se comprometió a realizar el “último gran esfuerzo” para asegurar que el encuentro sea productivo, aunque notaron que reunir en este momento a los máximos negociadores implica asumir altos riesgos. Lamy defendió su propuesta al expresar que un “acuerdo en agricultura y bienes industriales generaría un impulso que no se podría detener y traería una rápida resolución a la Ronda”. Por su parte, los presidentes de los grupos de negociación sobre bienes agrícolas, Crawford Falconer, y sobre bienes industriales, Don Stephenson, publicaron nuevas versiones de sus proyectos de modalidades. Estos borradores de acuerdo, referidos a las temáticas más importantes en la negociación, estarán en el centro de las discusiones en la próxima “mini-ministerial”. Ambos documentos tuvieron una discreta acogida por parte de los Miembros de la OMC, quienes los han aceptado como base para las futuras conversaciones. En este sentido, los delegados le han dado la bienvenida a “algunos pasos positivos”, pero han reconocido que aún hay importantes diferencias por resolver. No obstante, a pesar de que los nuevos proyectos no han recibido el categórico rechazo de otras oportunidades y de que Lamy es optimista al señalar que las posibilidades de cerrar la Ronda son superiores a un 50%, existen una serie de acontecimientos políticos que inyectan cierta dosis de incertidumbre al desenvolvimiento del proceso negociador. Uno de estos es la situación de los EE.UU, en donde la proximidad de las elecciones presidenciales, la no renovación por parte del Congreso al Ejecutivo de la autoridad para negociar acuerdos por la “vía rápida” (TPA) y el grado de debilitamiento en el que se encuentra el presidente Bush, hacen dudar de la capacidad de liderazgo que este país pueda ejercer para concluir la negociación. El otro es la disputa existente entre Francia, quien ejerce este semestre la presidencia de la UE, y los representantes de la Comisión Europea por la posición que debería adoptar el bloque en la OMC. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, acusó al comisario de Comercio, Peter Mandelson, de realizar demasiadas concesiones y señaló que no permitirá que un trato por la Ronda Doha sacrifique la producción agrícola europea en “el altar del liberalismo mundial”. Mandelson respondió que el mandatario francés no hace más que “socavar y debilitar” la posición negociadora de la UE. Con respecto al cronograma futuro, las delegaciones tendrán una semana para analizar los nuevos textos. A partir de entonces comenzarían a llegar a Ginebra los principales negociadores quienes prepararían el arribo de los Ministros, que lo harían a partir del 19 de julio. Durante los días previos al encuentro habría intensas reuniones bilaterales y de las coaliciones negociadoras. Los delegados intentarán acercar posiciones y dejar la menor cantidad de cuestiones para ser resueltas por los Ministros. La duración de la Conferencia todavía es una incógnita, aunque fuentes vinculadas con la negociación consideran que podría ser de aproximadamente una semana. Negociaciones Agrícolas El proyecto de modalidades presentado por Falconer, el 10 de julio pasado, no presenta cambios sustanciales con respecto a las disciplinas ya esbozadas en las dos anteriores revisiones del documento, aunque en algunas temáticas las opciones son más claras y se disminuye el nivel de incertidumbre existente. En el pilar de ayuda interna, se mantienen sin modificaciones los porcentajes en que se deben reducir los niveles comprometidos de subsidios dañinos para el comercio. Sin embargo, en lo que respecta a los subsidios que no dañan el comercio, o lo hacen en grado mínimo (Caja verde), las disciplinas sobre pagos desacoplados son más laxas que en el borrador de Mayo. En el documento anterior se exigía que la actualización de la base (si la hubiese) debía ser neutra o reducir el desembolso total que se realice bajo un determinado programa de subsidio. Esto desaparece en el borrador actual, eliminando un eventual tope para estos pagos. Además, cabe mencionar que la versión de mayo ya contenía disposiciones más flexibles en relación a la de julio de 2007. En acceso a mercados, es el Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE) la temática que presenta mayores definiciones con respecto al borrador de mayo. Este mecanismo, tenazmente defendido por India e Indonesia entre otros, podrá ser utilizado por los PED para aplicar aranceles más altos ante caídas importantes de los niveles de precios o aumentos significativos de importaciones. Como aspecto relevante, el texto abre la posibilidad para que el arancel adicional que se podría fijar, en caso de activarse el mecanismo, sea superior al consolidado en la Ronda Uruguay (para los aranceles inferiores al 100% se podría incrementar el mismo en 15 puntos porcentuales). Para el caso de China, el MSE permitiría que los aranceles suban a 18% para el poroto de soja (3%+15%), 20% para la harina (5%+15%) y 24% para el aceite (9%+15%). Diversos países argumentan que si se permite superar los aranceles máximos consolidados, se darían varios pasos hacia atrás y los objetivos de liberalización de la Ronda se verían perjudicados. En cuanto al MSE que se activa por precio hay que destacar un retroceso con respecto al documento anterior, dado que el presidente se aleja de la posición de APU (Argentina, Paraguay y Uruguay) y permite el establecimiento de derechos correctivos más altos. En el MSE que se activa por cantidad, la posición que adopta Falconer es intermedia entre la postura del G-33 y APU, aunque mas cercana a la del primero. Con las nuevas disciplinas propuestas, la activación del gatillo por cantidad sería más fácil y los países podrían aplicar derechos correctivos ante variaciones poco significativas de sus importaciones. En lo que hace a los denominados “productos sensibles” el presidente mantiene como opción para su disciplinamiento la compleja metodología de la “designación parcial”, propuesta por el grupo de “los amigos del presidente” en abril pasado. Recordamos que todos los países tendrán derecho a designar líneas tarifarias como “sensibles” para someterlas a una reducción arancelaria menor que la prevista por la fórmula general, a cambio de la expansión de cuotas de acceso a mercados. En la UE serían sensibles: trigo, maíz, manteca, quesos, leche entera en polvo, carne vacuna deshuesada, carne aviar, manzanas, ajo, uva, limones y peras, entre otros. Por su parte EE.UU. declararía sensibles a: manteca, quesos, leche en polvo entera, otros productos lácteos, azúcar de caña refinada y no refinada, entre otros. Otra de las temáticas en donde Falconer presentó varios cambios con relación a su borrador anterior es la de los “productos especiales”, que los PED podrán designar para excluirlos de la reducción arancelaria general, en base a criterios como desarrollo rural, seguridad de los medios de subsistencia y seguridad alimentaria. El nuevo texto prevé que los Miembros podrán designar como “especial” entre el 10% y el 18% de sus líneas arancelarias. Este rango es, aún, considerablemente grande, aunque menor que el que surge de la versión de mayo (10%-20%). A su vez, el 6% de las líneas pueden quedar sometidas a ningún tipo de reducción arancelaria, algo muy resistido por los PED exportadores de productos agrícolas. En el pilar de competencia de las exportaciones, se mantienen las disciplinas planteadas en los borradores anteriores. Las reglas sobre créditos a las exportaciones y ayuda alimentaria están prácticamente acordadas a la espera de resolución en las otras áreas de la negociación. Por último, podríamos aseverar que, en términos generales, el documento presentado por Falconer es lo suficientemente bueno como para permitir llegar en agricultura a un acuerdo favorable a los intereses argentinos. Negociaciones sobre bienes industriales (NAMA) El nuevo borrador elaborado por el presidente Don Stephenson no presenta mayores cambios con respecto a la versión de mayo pasado. En el mismo se mantienen sin alteraciones tanto la fórmula de reducción arancelaria general (Fórmula Suiza), como los porcentajes de líneas arancelarias y de valor de importaciones que los países podrán someter a cortes arancelarios menores (Ver Boletín Nº 73 del INAI). En el texto el presidente toma nota de los progresos realizados en las reuniones que un grupo de 12 países (Australia, Brasil, Canadá, China, EE.UU., India, Japón, Malasia, México, Pakistán, Sudáfrica y la UE) viene teniendo desde el 9 de junio en la embajada norteamericana en Ginebra. Entre los avances más importantes realizados por este grupo, y que han sido recogidos por Stephenson en su documento, se encuentra el relativo al tratamiento especial que recibirá el Mercosur. Como excepción, Argentina, Paraguay y Uruguay podrán calcular el porcentaje de sus importaciones no agrícolas, que podrán excluir de las reducciones arancelarias previstas por la fórmula general (flexibilidades para PED), utilizando en el denominador las importaciones industriales totales de Brasil. Al ser las importaciones del país carioca superiores a las de sus socios, estos últimos podrán someter un porcentaje mayor de sus importaciones a cortes arancelarios menores. Para lograr este cambio, parece haber sido útil la oposición tenaz que Argentina mostró frente a los anteriores borradores y el Comunicado Conjunto que firmó con la India para resistirse a reducciones mayores de los aranceles industriales.
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