Los ministros de Agricultura de la UE han arribado, el 20 de noviembre pasado, a un consenso sobre el denominado “chequeo médico” de la Política Agrícola Común (PAC). Esta revisión de la principal política comunitaria de la UE se acordó en la reforma de 2003, e implicará algunos cambios en las ayudas que reciben los agricultores y ganaderos europeos. Debe aclararse que el chequeo no significará modificaciones en los montos totales destinados por Europa a la agricultura durante los próximos años, dado que los mismos se encuentran enmarcados en las perspectivas financieras 2007-2013. La Comisión Europea (CE) expresó que esta reforma modernizará, simplificará y racionalizará la PAC, eliminando restricciones impuestas a los productores y realizando cambios que permitan romper aún más el vínculo entre las ayudas y la producción. De esta manera, según el ejecutivo comunitario se permitirá a los agricultores seguir las señales del mercado y responder a la creciente demanda de alimentos. Además, se destaca que a través de la transferencia de más recursos para las políticas de desarrollo rural, el bloque europeo podrá enfrentar mejor los nuevos desafíos a los que se enfrenta la agricultura, incluido el cambio climático, la necesidad de una mejor gestión del agua y la protección de la biodiversidad. Esta visión de la PAC promovida por la Comisión genera fricciones al interno de la Unión y no es compartida por algunos de sus miembros más influyentes como Francia, Alemania e Italia. Por este motivo, el paquete finalmente adoptado por los ministros implica reformas “más suaves” que las propuestas por la CE en mayo de 2008 (Ver Boletín Nº 73 del INAI). Entre las medidas aprobadas se destacan: a) el aumento del porcentaje en que deben reducirse las ayudas directas para destinar los montos liberados a políticas de desarrollo rural (la denominada “modulación”, que llegará a un 10 % en el 2012); b) la disociación de la mayoría de las ayudas que continúan vinculadas a la obligación de producir, convirtiéndolas en un pago fijo por explotación (conversión de los pagos al Régimen de Pago Único); c) la simplificación de las normas en materia medioambiental, bienestar de los animales y calidad de los alimentos, que los agricultores deben cumplir para poder recibir los subsidios (régimen de condicionalidad); d) la reducción de los mecanismos de intervención pública, especialmente para el caso de los cereales; e) la supresión del requisito que obliga a los agricultores a dejar el 10% de sus tierras en barbecho; f) la eliminación de la prima por cultivos energéticos; y g) la supresión gradual de las cuotas de producción lecheras, para su desaparición total en el 2015. Si bien no se han producido cambios significativos, podríamos decir que las reformas realizadas a la PAC podrían tener consecuencias positivas para el mercado mundial, y especialmente para los países exportadores de commodities agrícolas. La UE reducirá las ayudas y programas que incentivan a los productores a aumentar su producción presionando a una baja en los precios mundiales, y las transformará en no dañinas, o mínimamente dañinas, para el comercio mundial (subsidios de Caja Verde en la jerga de la OMC). Sin embargo, a pesar de que la comunidad se encuentra transformando sus ayudas en un sentido favorable para países como Argentina, algunas de las medidas adoptadas encienden la alarma del mundo agrícola en desarrollo. La profundización de las disposiciones relativas a la condicionalidad y las declaraciones realizadas por los líderes de los países más proteccionistas del viejo continente, generan el temor de que los requerimientos a los agricultores europeos en materia de emisiones de efecto invernadero, cambio climático, bienestar animal y uso del agua, se trasladen a las importaciones de alimentos y piensos. Este “nuevo proteccionismo”, impulsado por la actual presidencia francesa de la UE, se encuentra basado en el enfoque de la preferencia comunitaria, a través del cual se rechazaría la entrada de productos que no respetan las exigentes normas que se imponen a los agricultores europeos, para evitar una competencia desleal entre estos y los residentes en otras partes del mundo. Por último, el chequeo representa una buena señal al proceso de negociaciones comerciales impulsado por la Organización Mundial del Comercio (OMC). A diferencia de lo ocurrido con la última ley agrícola aprobada por los EE.UU., las reformas realizadas a la PAC se encuentran en la misma dirección que los proyectos de acuerdo que se están debatiendo en Ginebra.
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UE – PAC
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