La XXXVI Cumbre del Mercosur, celebrada los días 16 y 17 de diciembre en el balneario de Costa do Sauípe, Brasil, no consiguió definiciones sobre algunas cuestiones importantes para el futuro del bloque. Entre los temas en donde no hubo avances encontramos el de la concreción del mentado Código Aduanero Común. Las principales diferencias se centraron en torno a la eliminación del doble cobro del Arancel Externo Común (AEC) y la aplicación de los derechos de exportación. El fracaso de la primera cuestión se debió a las reticencias expresadas por Paraguay. La eliminación del doble cobro le significaría a este país resignar gran parte de su renta aduanera, debido a que carece de salida al mar y hace gran parte de sus importaciones a través de Brasil y Argentina. Actualmente cuando uno de los socios importa un producto de un tercer país debe pagar el AEC, y si el bien es reexportado a otro miembro del bloque vuelve a pagar la tarifa, produciéndose la doble tributación. El acuerdo en negociación dispone que el producto pague el AEC sólo en el primer país, pasando el bien a ser considerado producto originario del Mercosur. Los miembros no lograron ponerse de acuerdo sobre una metodología para la distribución de los ingresos obtenidos en concepto de aranceles que contemple estas cuestiones. Otra de las causas que dificultó la concreción del Código fue la divergencia en torno a los derechos de exportación. Mientras que Argentina insistió que el código debía expresar el derecho de cada país a aplicarlos, Uruguay reclamó que el código los regulara a fin de prohibir su aplicación. Brasil propuso zanjar la cuestión quitando el tema del código y dejándolo librado a las legislaciones de cada país, pero la Argentina insistió en que el asunto quede consagrado en el texto para evitar eventuales litigios. Tampoco se votó la suba del arancel externo común contra importaciones de lácteos -a pedido de Brasil-, hilados, mochilas y muebles -por petición de la Argentina-, que iba a resguardar las industrias locales ante la crisis internacional. La negativa, propugnada desde hace un tiempo por Uruguay y secundada por Paraguay, se debió a que el bloque no ha querido quedar como proteccionista después de que en la reunión del G-20 abogaron por la disminución de las barreras al comercio como solución a la crisis mundial y en favor de la Ronda de Doha. Sin embargo, hubo cuestiones que llegaron a buen puerto. Tal es el caso de la creación del Fondo Pyme de garantías recíprocas. También, accediendo a un pedido argentino, se prorrogó hasta 2011 el arancel 0% a la importación de bienes de capital de fuera del Mercosur.
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