El mundo atraviesa un cambio profundo en el orden internacional: el sistema multilateral se debilita, la hegemonía de Estados Unidos está en disputa y la competencia reemplaza a la cooperación. Este nuevo escenario genera mayor competencia, volatilidad e incertidumbre, en términos generales, y específicamente para el comercio agroindustrial global.
En ese contexto, Maximiliano Moreno (INAI/Bolsa de Cereales) identificó tres grandes fuentes de desvíos de comercio que impactan directamente el intercambio global de productos agroindustriales: las disrupciones en el tráfico marítimo en puntos de estrangulamiento, el reordenamiento de los flujos alineados con las alianzas geopolíticas y las nuevas políticas comerciales que fragmentan el comercio.
Frente a este panorama, Argentina tiene una oportunidad concreta: posicionarse como proveedor confiable y estable de agroalimentos, aprovechando su condición de zona de paz.
Las claves para aprovechar el momento pasan por avanzar en una política clara de inserción internacional, negociar más acuerdos comerciales, fortalecer la agenda doméstica de competitividad, mantener una diplomacia activa, fortalecer la articulación público-privada y seguir dando garantías sobre la inocuidad, calidad y sostenibilidad de nuestra producción agroindustrial.

