Sin avances. Al igual que lo acontecido durante los últimos meses del año pasado, se sucedieron en lo que va de 2009 innumerables expresiones en favor de una pronta conclusión de la Ronda Doha. Parecería existir, entre los líderes de los países más influyentes en las negociaciones, cierto consenso respecto a la importancia que tendría un pacto mundial de comercio en el actual contexto de crisis económica. Según estos países, un acuerdo constituiría una “póliza de seguro” contra el proteccionismo, y enviaría una buena señal al mercado para evaluar las oportunidades de comercio e inversión a largo plazo. Sin embargo, la discursiva oficial no tiene su correlato en la práctica. Las conversaciones en Ginebra se encuentran prácticamente paralizadas y no se esperan avances de importancia durante este semestre. Hacia fines de diciembre pasado, tras el fallido intento para convocar una reunión ministerial, el director general de la OMC, Pascal Lamy, sometió a consideración de los Miembros la estrategia a seguir por la Organización durante el presente año. La misma prevé el avance en dos frentes. En lo que respecta a las negociaciones, los Presidentes de todos los grupos, especialmente los de bienes agrícolas e industriales, deberán reanudar sus trabajos con el objetivo de limar las diferencias pendientes. En lo que hace al “campo de acción más amplio de la OMC”, se deberá actuar en temas que adquirieron mayor relevancia producto de la crisis mundial. Particularmente, se refiere al seguimiento de las medidas comerciales que se han adoptado a raíz de la crisis financiera, al avance en el ámbito de la financiación del comercio, y a la elaboración de una hoja de ruta clara en materia de ayuda para el comercio. En palabras de Lamy, “la conclusión de la Ronda debería seguir siendo nuestro principal objetivo en 2009, pero este empeño se inscribe en una cartera de actividades de la OMC más global”. En relación con esto último, Lamy dio a conocer a principios de febrero el primero de una serie de informes periódicos destinados a relevar y evaluar las políticas que los gobiernos están adoptando como respuesta a la crisis global. Si bien se expresa que las medidas siguen estando en general “dentro de los parámetros” de la legislación de la OMC y que son pocos los casos en los que hubo aumento de aranceles o barreras no arancelarias, se advierte de que las frágiles perspectivas económicas están volviendo a los países vulnerables a la introducción de nuevas medidas que cierren el acceso a los mercados o distorsionen la competencia. Según Lamy, la medida más significativa que se ha adoptado es el incremento de la ayuda estatal sobre todo a la industria automotriz. En el informe se cita el plan de estímulo a las ventas de automóviles y el régimen de licencias no automáticas aplicadas por Argentina. No obstante, a pesar de que en su informe la OMC expresa que “nada dramático” esta ocurriendo en materia de políticas proteccionistas, la semana pasada se produjo una grave controversia por las disposiciones de estímulo a la producción adoptadas por las principales economías del globo. La decisión de la UE de reincorporar los subsidios a las exportaciones de productos lácteos y la cláusula denominada “Buy American” (compre americano) presente en el paquete de estímulo a la economía norteamericana, han generado fuertes críticas. Representantes de todo el mundo se manifestaron preocupados ante la posibilidad de que el accionar de países que “deberían dar el ejemplo” derive en una guerra comercial que limite el comercio, y con él uno de los principales motores del crecimiento. En el medio de esta polémica, durante el Foro Económico Mundial de Davos, los ministros de comercio de una veintena de países se reunieron por iniciativa de la ministra de Economía suiza, Doris Leuthard. Al igual que en la cumbre del G-20 del pasado 15 de noviembre, en la declaración que surgió de la reunión los principales líderes mundiales se comprometieron a evitar erigir nuevas barreras comerciales, imponer nuevas restricciones a la exportación, o aplicar medidas incompatibles con la OMC para estimular sus exportaciones. A su vez, llamaron a una conclusión ambiciosa y equilibrada de la Ronda Doha. Sin embargo, en esta oportunidad fueron más cautos y no se comprometieron en una fecha concreta para culminar las negociaciones. La ministra suiza expresó que los funcionarios podrían volver a reunirse antes de la cumbre del G-20, a celebrarse el 2 de abril en Londres.
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