En vísperas de la realización de la Conferencia para el Cambio Climático, en Copenhague, durante diciembre próximo, China ha decidido profundizar su accionar en pos de la consecución de un acuerdo global. De esta manera, la Asamblea Popular Nacional de China, (APN – máximo órgano legislativo del país), aprobó a finales de agosto una resolución sobre el cambio climático. En la misma se pone de manifiesto el rol proactivo que ha asumido el país en las negociaciones sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. También destaca que China, como país en vías de desarrollo, «mantendrá con firmeza el derecho del desarrollo, y se opone a cualquier forma de proteccionismo comercial que trate de disfrazarse como una iniciativa dirigida a luchar contra el cambio climático». Según el documento, China adherirá al «marco básico» establecido en la UNFCCC, firmada por más de 150 países en 1992, y el Protocolo de Kyoto, acordado en 1997 con el apoyo de la mayor parte de la comunidad internacional, así como a los principios de «responsabilidades comunes pero diferenciadas» y el desarrollo sostenible. En el mismo sentido, el presidente estadounidense, Barack Obama, realizará una visita a Pekín el próximo mes de noviembre, y se buscará que ambos países, los dos más contaminantes del mundo, firmen un tratado medioambiental. Según la senadora estadounidense Maria Cantwell, que se encuentra de visita en Pekín para tratar asuntos medioambientales y de propiedad intelectual, un acuerdo entre ambas potencias ayudaría a impulsar nuevos documentos globales para combatir el cambio climático. Además, agregó que el documento chino-estadounidense podría contemplar cláusulas para subvencionar los bienes relacionados con las energías limpias y la transferencia tecnológica.
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