A contrarreloj. En el último mes los Estados Miembro del Mercosur aceleraron los trabajos con miras a presentar una oferta conjunta de concesiones arancelarias a la UE antes que finalice el año, de acuerdo a la hoja de ruta acordada en Santiago de Chile en enero pasado. Sin embargo, en declaraciones recientes, las partes indicaron que a pedido de la UE se extendió el plazo de intercambio de ofertas, presumiblemente para mediados de enero de 2014. La Comisión Europea (CE) indicó que el comisario de Comercio, Karel de Gucht, discutió el tema con su contraparte brasileña en la Conferencia Ministerial de la OMC en Bali. Se señaló que se pretende dar oportunidad a que todos los países presenten sus propuestas, y esperar que pasen las fiestas de Navidad para cerrar las negociaciones. De todas formas, mientras Brasil, Uruguay y Paraguay ya han finalizado sus respectivas ofertas de negociación, al cierre de esta edición Argentina todavía no había presentado una oferta que sirva de base para consensuar la postura final del bloque. La intención de las partes sigue siendo concretar un Acuerdo de Asociación Birregional durante el 2014. El 15 de noviembre los socios se reunieron en Caracas, para poner en común las ofertas nacionales y confeccionar la presentación a realizarse a la contraparte europea durante la segunda quincena de diciembre. Cada país debía trabajar sobre los capítulos de acceso al mercado de bienes, servicios, inversiones y compras gubernamentales. En relación a la oferta de bienes, la misma debía, de acuerdo a la normativa de la OMC, cubrir lo “sustancial” del comercio, esto es el 90% del intercambio con la UE. Como era de preverse, los resultados de la reunión no fueron los esperados. Si bien Brasil y Uruguay hicieron los deberes, Argentina sólo cumplió con lo relacionado al comercio de bienes, pero con un nivel de ambición muy lejano al buscado 90%. Según trascendidos, la oferta argentina cubriría menos del 75% de sus flujos comerciales con la UE. Aunque no participó por no haber retornado al Mercosur luego de su suspensión, Paraguay ha comunicado que ya tiene lista su oferta. Venezuela, en cambio, no tomará parte en esta etapa de la negociación dada su condición de reciente accesión. En las últimas semanas se han intensificado los contactos entre funcionarios brasileños y argentinos. Brasil está presionando fuertemente al Gobierno argentino para que acerque su oferta negociadora a la del resto de los países del Mercosur. Una delegación conformada por el Ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel, y el asesor de la presidencia, Marco Aurelio García, visitó Buenos Aires para reunirse con el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Este último, manifestó su optimismo en relación a la negociación y señaló que el próximo 15 de diciembre es el plazo para terminar de conformar la propuesta única del bloque. Durante el encuentro se trataron también otros temas que hacen a la relación comercial bilateral, como la renovación del acuerdo automotor y las trabas a las importaciones. Según analistas, la posición de Brasil ante estos tópicos de importancia para Argentina estará atada a la flexibilidad de nuestro país en la discusión del acuerdo con la UE. Dadas las divergencias que aún persisten entre las posiciones, al momento de cierre de la presente edición del Boletín se estaba desarrollando una reunión en Río de Janeiro para terminar de dar forma a la oferta mercosuriana. Al interior del Mercosur, el proceso negociador se encuentra impulsado especialmente por Brasil y Uruguay, cuyos presidentes mantuvieron un encuentro el pasado 10 de noviembre, con las negociaciones con Europa como eje principal. Ambos países se encuentran presionados por un sector privado que, con duras críticas hacia la política comercial argentina, considera que el Mercosur se ha convertido en un “ancla” para una estrategia de inserción exitosa en un nuevo escenario comercial internacional, signado por grandes negociaciones entre los actores más importantes del globo. El presidente de Uruguay, José Mujica, destacó que el proyecto al “estilo de 1960” de cerrarse al comercio internacional que ha adoptado el Gobierno argentino le “quita sentido al Mercosur”. En particular, ante la pérdida de competitividad de su industria local y la necesidad de encontrar nuevos mercados, Brasil ha dado muestras claras de una firme decisión de arribar a un acuerdo, dando un viraje en su tradicional posición defensiva y poniendo en apuros al Gobierno argentino, más reacio a la negociación. La pérdida del Sistema Generalizado de Preferencias de la UE y las negociaciones para un acuerdo entre la UE y EE.UU., y sus posibles efectos negativos sobre el comercio exterior del Mercosur, añaden más urgencia a esta situación. Ante la reticencia de Argentina y los consecuentes problemas que está encontrando el Mercosur para armonizar su oferta negociadora, autoridades europeas expresaron un guiño a favor de negociar bilateralmente sólo con aquellos socios que estén decididos a hacerlo. El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Barroso, señaló que “algunos países no están apoyando” la negociación y agregó que “compete a nuestros amigos de Mercosur decidir si están o no en condiciones de avanzar en conjunto o si hay algunos países que quieren avanzar por sí mismos”. Intentando despejar las dudas que existen en el Viejo Continente sobre la voluntad negociadora de Argentina, durante un encuentro celebrado en el marco de la Cumbre de la OMC, el canciller de Brasil, Luis Alberto Figueiredo, le aseguró al comisario europeo, Karel De Gucht, que el Mercosur va a negociar en bloque. Por su parte, el director de Negociaciones Internacionales de la Cancillería brasileña, Ronaldo Costa Filho, confirmó que “todos los países del bloque están comprometidos” en la negociación y trabajan dentro de los plazos previstos. No obstante, de acuerdo a declaraciones de distintos diplomáticos estarían en consideración opciones que permitan a los Miembros del Mercosur avanzar a diferentes “velocidades”, de acuerdo a su nivel de ambición. La embajadora de Brasil ante la UE, Vera Barrouin, se mostró favorable a que cada país negocie “a su propia velocidad” pero dentro de un proceso único. En este sentido, el vicepresidente uruguayo, Danilo Astori, dijo que un esquema de ese estilo podría ser factible, para permitir el avance de los países interesados y postergar el acuerdo de Argentina, que practica un enfoque “más proteccionista”. En este escenario, Argentina se encuentra en una encrucijada. Acompañar al resto de sus socios en el Mercosur implica modificar su política comercial y ceder en sus niveles de protección industrial, con los consecuentes costos internos que ello implica. Oponerse a la negociación lo llevará al aislamiento dentro del bloque, poniendo en jaque la tan valorada integración sudamericana. Dentro de las opciones intermedias, debe notarse que un acuerdo “paraguas” que en la práctica permita negociaciones bilaterales tiene sus riesgos. Siguiendo a Félix Peña, tal concepción podría conducir a una erosión de las preferencias de Argentina en el mercado brasileño y a un deterioro en la calidad de la relación estratégica binacional. Sin embargo, existe un amplio espacio para una negociación común que contemple variantes de flexibilidades y velocidades diferenciadas. Un acuerdo bien negociado puede permitir a cada una de las partes contar con las herramientas y el tiempo necesario para adecuarse a la nueva situación y hacerse de los potenciales beneficios económicos y comerciales que el tratado genere.
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