“Siempre parece imposible hasta que está hecho”. Citando la conocida frase de Nelson Mandela, el ministro de comercio de Indonesia, Gita Wirjawan, cerró la Novena Sesión de la Conferencia Ministerial de la OMC en Bali. La reunión, que terminó un día después de lo previsto, logró un acuerdo sobre un grupo de temas de importancia, que incluyen medidas sobre facilitación del comercio, agricultura y desarrollo. Para el director general, Roberto Azevêdo, el acuerdo reafirma el compromiso de los Miembros con la OMC y la Ronda de Doha, siendo las decisiones tomadas en Bali un paso importante para completar dicha negociación. Con ese objetivo, se prepararía un programa de trabajo en el curso de los próximos 12 meses. En las horas finales, todas las delegaciones estaban listas para adoptar el paquete, con excepción de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, que expresaron preocupaciones sobre la ausencia de medidas en contra de la discriminación en forma de embargos a bienes en tránsito. Para alcanzar el consenso, la declaración final incluyó una frase que sostiene el principio de no discriminación para los bienes en esta condición. La decisión sobre facilitación del comercio consiste en la simplificación de los procedimientos aduaneros, reduciendo sus costos y mejorando su velocidad y eficiencia. Sería un acuerdo legalmente vinculante, constituyendo una de las mayores reformas de la OMC desde su creación en 1995. Los objetivos son: acelerar los procedimientos aduaneros, hacer el comercio más fácil, rápido y barato, dar claridad, eficiencia y transparencia, reducir la burocracia y la corrupción, y utilizar tecnologías avanzadas. Se incluyen medidas sobre productos en tránsito, por lo que es de interés para los países que requieren de salidas a puertos de países vecinos. Se estima que los costos del comercio se reducirían entre 10% y 15%. El texto adoptado en Bali no es final, dado que debe verificarse que el lenguaje legal sea correcto, aunque no habría cambios de fondo, previéndose que el Consejo General de la OMC lo adopte el 31 de julio de 2014. En cuanto a los temas específicos sobre la agricultura, el de más resonancia en los últimos días fue el del mantenimiento de inventarios públicos de productos para la seguridad alimentaria. El acuerdo adoptó una solución temporaria, que imposibilita acciones legales a los países en desarrollo que utilicen esa herramienta, incluso si se exceden los límites máximos para ayuda interna. Sin embargo, estos países deben asegurarse que los programas no tengan efectos distorsivos en el comercio. Este tópico fue muy controversial, dado que implica permitir a ciertos Miembros ir más allá de los compromisos ya adquiridos. Esta suerte de “cláusula de paz” continuaría vigente hasta que se acuerde una solución definitiva al tema, por lo que la balanza de la negociación se inclinó hacia la posición de India. Sin embargo, se propuso un programa de trabajo que apunta a lograr resultados finales en cuatro años. Otro tema de importancia para el comercio agrícola es el entendimiento firmado sobre la administración de contingentes arancelarios para las cuotas que no llegan a completarse. Se acordó una serie de consultas y provisión de información para esos casos. Por otro lado, los importadores deberán asegurarse que el no llenado no se motive en el procedimiento administrativo aplicado. En una disposición adicional, se agregaron algunos programas de subsidios a la lista de servicios generales que podrían ser utilizados sin limitantes debido a que provocarían baja distorsión en el comercio (Caja verde): rehabilitación del suelo, conservación y manejo de recursos, control de inundaciones y sequías, programas de empleo rural, otorgamiento de títulos de propiedad y programas de asentamiento de agricultores. En cuanto a la competencia de las exportaciones, se estableció la voluntad política de asegurarse que los subsidios a la exportación y otras medidas de efecto similar se mantengan en niveles bajos. El texto de la declaración expresa que no fue posible lograr la eliminación de las medidas, como se había acordado en 2005 en Hong Kong. Se adoptaron, por otro lado, medidas tendientes a mejorar el acceso al mercado para el algodón proveniente de los países menos adelantados (PMAs). Varios puntos adicionales beneficiarían a estos países, como el acceso libre de aranceles a los mercados más desarrollados y la fijación de reglas de origen simplificadas preferenciales, entre otros. Según un comunicado de la Cancillería argentina, el acuerdo alcanzado “significa el relanzamiento de las negociaciones comerciales multilaterales en el marco de la Ronda de Doha para el desarrollo, que, a doce años de su génesis, se encontraba en una situación de estancamiento por las diferencias existentes entre los países Miembro.” El comunicado informó además que Argentina, con fuerte apoyo del Grupo de los 20, logró incluir entre las decisiones de Bali el compromiso político de todos los Miembros de la OMC de «ejercitar la mayor auto-restricción con respecto al recurso a subsidios a la exportación». Finalmente, el canciller Héctor Timerman mencionó que los “compromisos en materia de facilitación de comercio, en el caso de nuestro país, serán implementados una vez que los elementos incluidos en la declaración sobre subsidios a la exportación se transformen en un instrumento legal de carácter obligatorio para los países desarrollados que distorsionan el comercio y afectan a nuestras exportaciones”.
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