Australia y China cerraron las negociaciones para un acuerdo de libre comercio (ChAFTA, por sus siglas en inglés) después de 10 años de trabajo. Este acuerdo se suma al que el país de Oceanía firmó con Japón en julio, y al que entró en vigor este diciembre con Corea del Sur. De ese modo, a lo largo de 2014 Australia logró ubicarse para competir en los mercados de las tres potencias asiáticas que representan sus principales destinos de exportación. El ChAFTA pasará ahora por un examen legal por parte de ambos países, y luego podrá ser firmado.
El acuerdo permitirá la eliminación inmediata de aranceles para el 85% de las exportaciones australianas, pasando a 93% luego de 4 años. Se establecieron cronogramas de desgravación total para lácteos (4 a 11 años), carne bovina (9 años, aunque China se preserva el derecho de aplicar una salvaguardia), carne ovina (8 años), vinos (4 años), hortalizas (4 años), animales en pie (4 años) y cueros (2 a 7 años), entre otros. El arancel de 3% para cebada se removería inmediatamente.
El acuerdo mejoraría además la transparencia en barreras no arancelarias, y evitaría que las mismas generen obstáculos innecesarios al comercio bilateral, estableciendo un mecanismo de revisión caso a caso. Se mantiene, por otro lado, la posibilidad de acceder a las medidas de defensa comercial de la OMC (aranceles antidumping y compensatorios).
Por otro lado, el ChAFTA mejoraría las oportunidades de inversión en ambos países, reduciendo controles en sectores no sensibles y estableciéndose un mecanismo de solución de disputas entre inversor y estado.
Algunas voces expresaron preocupación sobre el impacto que el acuerdo pudiera tener sobre las ventas del Mercosur a China, en particular para la carne bovina. De acuerdo con Valor Carne, “el Mercosur tendrá que hacer un esfuerzo supremo en materia de negociaciones internacionales para revertir el atraso que está teniendo en las condiciones de acceso de sus carnes, cuya brecha con los competidores no deja de aumentar”.

