La Comisión Europea (CE) presentó a mediados de abril el resultado de su revisión del proceso de toma de decisiones para la autorización de organismos genéticamente modificados (OGM). La misma tuvo su origen en las orientaciones políticas presentadas al Parlamento Europeo en julio de 2014, a partir de las cuales se eligió a la actual composición de la CE.
De acuerdo a los resultados de la revisión, la CE ha señalado la necesidad de efectuar cambios que reflejen los puntos de vista de la opinión pública y permitan que los Gobiernos nacionales tengan más peso en el proceso de toma de decisiones acerca del uso de OGM autorizados en la UE para el consumo de los animales (piensos) o de las personas (alimentos). Para esto propone que se modifique la legislación a fin de conceder a los Estados Miembro (EM) más libertad para restringir, o prohibir, en su territorio el uso de OGM autorizados en la UE.
La finalidad del nuevo planteamiento es alcanzar un equilibrio adecuado entre el mantenimiento de un sistema de autorización de la UE y la libertad para que los Estados decidan acerca del uso de OGM en su territorio. Esto no implica la modificación del actual sistema de autorización, basado en datos científicos y a cargo de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en ingles). Lo que sí va a cambiar es que, una vez se haya autorizado un OGM para ser utilizado como alimento o pienso en Europa, los EM tendrán la posibilidad de decidir si se excluyen voluntariamente de la autorización del uso de ese OGM específico, justificándolo en motivos legítimos distintos de los evaluados a escala de la UE, es decir, el riesgo para la salud humana o animal o para el medio ambiente.
La propuesta refleja y complementa los derechos ya concedidos a los Estados Miembro en lo que se refiere a los OGM destinados al cultivo por la Directiva (UE) 2015/412que entró en vigor a principios de abril, a partir de un reciente acuerdo entre el Parlamento Europeo y el Consejo.
De aprobarse este proyecto, se crearía una excepción significativa a uno de los principios de la UE, como es la libre circulación de mercancías a través de las fronteras dentro del bloque económico. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá y EE.UU., es decir los mayores productores y exportadores de productos transgénicos, han advertido a la CE sobre la posibilidad de llevar adelante cualquier propuesta que ponga en peligro la integridad del mercado único de la UE.
En una carta dirigida al presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker, y firmada por los embajadores ante la UE de estos países, se señaló que se estaba siguiendo de cerca la revisión del proceso de autorización de organismos genéticamente para alimentación, forraje y el proceso de importación de los mismos. Agregaron que se confiaba en que la CE se asegurará de que las opciones que se consideran son plenamente compatibles con las obligaciones de la UE ante la OMC.
Como se observa en el grafico que sigue, los productos de estos cuatro países con mayor participación en el comercio con la UE son el poroto de soja y la harina de soja, con más del 70% de participación. Lo siguen el aceite de soja en bruto (26,4%) y el maíz (11,8%).
Para ver el gráfico ir a la versión en pdf. del Boletín.
La CE justifica su propuesta en que cada EM debería tener voz en el proceso de aprobación. El funcionamiento actual no ha permitido el avance en la aprobación de OGM, ya que no permite que las preocupaciones individuales de los Estados sean tenidas en cuenta. A su vez, sostiene que la propuesta daría a estos la base jurídica para aplicar las prohibiciones nacionales de importación en materia de OGM para «otros factores legítimos» que no se refieren a cuestiones de salud y seguridad.
Asimismo, la implementación de una medida de este estilo podría generar reclamos contra la UE en el marco de la Organización Mundial del Comercio. Esto sería porque la prohibición de las importaciones de OGM específicamente por motivos no relacionados con la salud o la seguridad implicaría una clara violación del Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. En virtud del artículo 2.2 del mismo, los miembros de la OMC “se asegurarán de que cualquier medida sanitaria o fitosanitaria sólo se aplique en cuanto sea necesaria para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o para preservar los vegetales, de que esté basada en principios científicos y de que no se mantenga sin testimonios científicos suficientes (…)”. La excepción está dada por el Art. 5.7 que “Cuando los testimonios científicos pertinentes sean insuficientes, un Miembro podrá adoptar provisionalmente medidas sanitarias o fitosanitarias sobre la base de la información pertinente de que disponga (…).”
En este caso se contaría con una evaluación de riesgos realizada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), por lo que se estaría violando dicha normativa.
Por otro lado, el 24 de abril la CE aprobó 10 nuevas autorizaciones para OGM para alimentación y piensos, además de otras 7 renovaciones de autorizaciones vigentes y la autorización para importación de dos variedades de flores OGM. Todos estos productos han sido evaluados científicamente por la EFSA y las autorizaciones tienen una validez de 10 años, y cualquiera de los productos producidos a partir de estos OGM estarán sujetos a las normas de etiquetado y trazabilidad de la UE.
Los productos autorizados se añadirán a la lista existente de 58 OGM autorizados en la UE, que incluyen maíz, algodón, soja, colza y remolacha azucarera.

