Mientras China continúa aumentando sus compras de productos agroindustriales, las exportaciones argentinas a ese destino descienden por cuarto año consecutivo, por lo que nuestro país pierde posiciones en el mercado del gigante asiático. De acuerdo a un Informe de la Consejería Agrícola, las importaciones chinas de estos productos desde Argentina totalizaron 4.536 millones de dólares en 2014, un 21% menos que el nivel alcanzado en 2010.
Si bien la participación del comercio agrícola en el global de China con el mundo es marginal, es importante destacar el gran crecimiento que vienen registrando las compras de alimentos, que han llegado a duplicar a las exportaciones chinas en este rubro. En 2014 China importó productos agroindustriales por 135 mil millones de dólares y exportó por 72 mil millones, incrementando un 3,9% el déficit comercial que registra con sus socios comerciales.
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Desde la Consejería subrayan que aunque China ha conseguido una relativa autosuficiencia en materia de granos con un incremento constante de su producción; su creciente demanda de alimentos para satisfacer a una población en aumento y con mayor poder adquisitivo y nuevos hábitos de consumo, ha motorizado tanto las compras de materias primas para su industria aceitera, de piensos, textil, calzado, muebles y construcción, como así también de las manufacturas de origen agrícola, como lácteos, carne bovina y ovina, entre otros.
No obstante, las importaciones registran una fuerte concentración: 30 posiciones arancelarias concentraron el 69% de las importaciones totales agroindustriales chinas, con un fuerte predominio de las materias primas, pero con un crecimiento de lácteos, maderas, cueros, sorgo, y cebada, entre otros. Se destacan las importaciones de porotos de soja, que constituyen el 30% del total.
La concentración también es importante en cuanto a sus proveedores: 20 países fueron origen del 84% de las importaciones agroindustriales chinas. Con un marcado descenso en su participación desde 2010 (cuando abastecía el 6,8% del mercado), Argentina se ubicó en 2014 en el séptimo lugar con el 3,4%; detrás de EE.UU. (22,4%), Brasil (16,1%), Australia (6,6%), Nueva Zelanda (6,3%), Canadá (4,6%) y Tailandia (3,9%).
Precisamente Nueva Zelanda, Chile, Perú, Tailandia, Indonesia y Vietnam, países que poseen Tratados de Libre Comercio con China, cuentan con una ventaja competitiva que les ha permitido escalar posiciones en este mercado. Por su parte, Australia seguramente fortalecerá su posición a partir de la entrada en vigencia del TLC que concluyó con China en diciembre de 2014.
A pesar de los esfuerzos por aumentar y diversificar el comercio, las ventas argentinas al mercado chino se encuentran muy concentradas en unos pocos productos, sobresaliendo los productos del complejo sojero que representaron en 2014 el 84,5%. Esta situación coloca a la Argentina en una situación de vulnerabilidad ante las decisiones de política china, como la adoptada en 2010 para restringir las importaciones de aceite de soja.
A pesar de ser un destino con creciente potencial, el resto de los productos agroindustriales por el momento no tienen un mayor acceso. Algunos rubros de relativa importancia fueron tabaco, lácteos, carne bovina deshuesada congelada, carne aviar (garras y alitas), y aceite de maní en bruto. Debe notarse que incluso dentro del complejo sojero existe una tendencia a la primarización de los envíos, debido a una clara política china de fomento a su industria de procesamiento de oleaginosas.
En relación a 2013, las importaciones chinas de productos agroindustriales argentinos se contrajeron un 9,3% en términos de valor, por las menores compras de porotos de soja (-8%) y aceite de soja (-33%). No obstante, algunos rubros como carne bovina, productos lácteos, productos de la pesca y carne aviar registraron fuertes aumentos.
Durante 2014, Argentina fue el primer proveedor de China de aceite de soja (42% del mercado) y aceite de maní (48%), segundo de aceite de girasol (1%), y tercero de porotos de soja (8%), maní (20%) y carne aviar (7%).
El descenso de las exportaciones agroindustriales tiene claras repercusiones en la relación comercial bilateral total, que arroja un déficit creciente para nuestro país, que llegó en 2014 a 5,8 mil millones de dólares.
Para conseguir una relación beneficiosa que modifique estas deficiencias estructurales presentes en los actuales intercambios comerciales y promueva las inversiones recíprocas, Argentina necesita de un profundo cambio en su estrategia de relacionamiento con China.
Hasta el momento el Gobierno argentino ha optado por un acercamiento bilateral, que se ha intensificado en los últimos años y culminó con la suscripción de una Asociación Estratégica Integral. Debido a que la pertenencia al Mercosur le impide negociar preferencias arancelarias, este acercamiento se ha limitado a la firma de Protocolos Sanitarios y Fitosanitarios que permitieron la apertura del mercado chino a productos como maíz, sorgo, carne deshuesada congelada, lácteos, peras y manzanas y carne aviar.
Recientemente, el Ministerio de Agricultura argentino informó que se están desarrollando negociaciones con las autoridades sanitarias chinas para la apertura del mercado a nuevos productos como carne bovina enfriada, carne porcina, ovina, miel, uvas de mesa, alfalfa, y arvejas secas entre otros.
Aunque estos acercamientos son necesarios, para aprovechar todo el potencial que ofrece el fuerte interés de China en Latinoamérica es imperativo privilegiar una estrategia plurinacional de la región, que disminuya las enormes asimetrías que existen en el poder de negociación y permita superar las limitaciones propias de los esfuerzos nacionales.

