Concluyendo más de una década de negociaciones, los ministros de China y Australia rubricaron formalmente, el pasado 17 de junio en Camberra, un acuerdo que impulsará el intercambio comercial bilateral, especialmente en los sectores energético y agrícola.
Este tratado se suma a los que Australia firmó recientemente con Japón y Corea del Sur, que lo ubican en una inmejorable posición para competir en los mercados de las tres potencias asiáticas que representan sus principales destinos de exportación.
Bajo los términos del acuerdo más del 85% de las exportaciones australianas entrarán al mercado chino libres de aranceles al momento de su entrada en vigor, elevando gradualmente esa cifra a 95%. Entre los productos agrícolas que ingresarían sin arancel en forma inmediata se encuentran cebada, sorgo, mariscos, carne ovina, hortalizas y carne porcina. No obstante, una vez concluidos los cronogramas de desgravación, se esperan grandes beneficios para lácteos, carne bovina, vinos y lana (Ver Boletín Nº 143).
Australia presionó para que los términos en bienes agrícolas estuvieran al menos a la par de los alcanzados en el acuerdo comercial entre China y Nueva Zelanda. Si bien no se incluyeron algunos productos como azúcar y trigo, el ministro de Comercio australiano, Andrew Robb, aseguró que el pacto será examinado en tres años, momento en el que China estaría dispuesta a reconsiderar la reducción del nivel de protección.
Asimismo, el documento contiene una cláusula de nación más favorecida, la cual asegura la extensión automática a Australia de cualquier tratamiento superior que China alcance con otros socios comerciales en diversos sectores, entre los que se incluyen educación, turismo y servicios ambientales.
En cuanto a las importaciones chinas, el gobierno australiano informó que el 85% de los bienes procedentes de China estarán exentos de aranceles, incluyendo productos electrónicos, electrodomésticos y manufacturados.
Este acuerdo es un nuevo llamado de atención a los líderes del Mercosur. Los tratados que algunos de sus principales competidores en productos agrícolas, como Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, están firmando con los mayores mercados asiáticos colocan a los productos del Mercosur en una situación desventajosa, cerrando los caminos para aprovechar las oportunidades que brinda la demanda internacional y mejorar así la inserción comercial del bloque.
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