Un reciente trabajo del International Trade Centre (ITC) analiza las consecuencias para terceros países del Acuerdo Transpacífico firmado en febrero de este año (Ver Boletín 151), un tratado amplio y ambicioso, que se espera culmine el proceso de ratificación en 2017. De acuerdo al informe, dado que el pacto apunta a promover el acceso a mercados por medio de la reducción de aranceles y el desarrollo de cadenas de valor dentro del bloque firmante, ciertos países no miembros se encuentran expuestos a desventajas arancelarias y al desvío de comercio sobre sus exportaciones a estos mercados. El tema había sido tratado por la Fundación INAI en el trabajo “Mega-regionalismo y comercio agroindustrial. Impactos para Argentina”, aunque el nuevo estudio de ITC incorpora las listas de desgravación finalmente acordadas.
Si bien el 92% del comercio dentro del área ya cuenta con arancel cero, una vez que el acuerdo entre en vigor la cifra alcanzará el 96%, y los aranceles mayores a 15% se reducirán a la mitad. Una vez que el acuerdo esté completamente implementado, 99,7% del comercio intra-TPP tendrá aranceles menores al 5%.
A grandes rasgos, el documento encuentra que 132 países sufrirían al menos algo de pérdida de mercado debido al TPP. Los más afectados serían aquellos que exportan a EE.UU., Vietnam y Japón.
Dentro de las economías más afectadas que exportan a EE.UU., se encontrarían Indonesia, China, India, Pakistán, y Sri Lanka, principalmente por reducciones en exportaciones de prendas de vestir y otros productos textiles, y productos de madera. En Latinoamérica, serían afectados principalmente la República Dominicana, El Salvador y Barbados en el rubro textiles, además de Brasil en productos metálicos.
En el caso de Japón, el principal impacto sería sobre los exportadores de alimentos. Los socios del TPP gozarían de importantes reducciones arancelarias en lácteos, bebidas, carne bovina y productos vegetales, sujetos hoy a elevados aranceles Nación Más Favorecida. Australia, Nueva Zelanda y EE.UU. serían beneficiados, mientras que la competitividad de Asia, Latinoamérica y Europa se perjudicaría. Para el caso de Argentina, el 37% del huevo deshidratado que se exporta se destina a Japón, y se encontraría bajo amenaza. En el caso de Brasil, las carnes y sus productos relacionados perderían participación en el mercado. La Unión Europea, podría perder posiciones en lácteos, sin embargo ya se encuentra negociando con Japón, lo que le permitiría contrarrestar estos perjuicios (Ver “Cerca del acuerdo” en este boletín).
El estudio encuentra además que los miembros del Mercosur, entre otros, encontrarían un mercado más complejo en el mercado mejicano, incluyendo carne bovina, químicos, caucho, plásticos, papel, madera y alimentos.
Entre las conclusiones que extrae el estudio, destaca que el desvío de comercio no sería grande en términos globales, pero sí afectaría de manera desproporcionada a ciertos países e industrias. Por otro lado, los autores mencionan que un efecto no fue contemplado pero sí podría ser de importancia, refiriéndose al desvío de comercio que se pueda observar al interior de las cadenas de valor debido a las nuevas reglas de origen del TPP.
Finalmente, es importante considerar que el análisis solamente se refiere a las posibilidades de pérdidas de comercio existente. En cambio, se dejan de lado las menores oportunidades de crecimiento producto de estos cambios en preferencias relativas.
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