Dada la confirmación por parte del presidente electo en EE.UU. Donald Trump de dar un paso al costado en relación al Acuerdo Transpacífico (Ver “Contra todos los pronósticos, Trump presidente” en este Boletín), empiezan a surgir preguntas sobre cuál sería el curso de acción que tomarían el resto de los países que participaron de las negociaciones del acuerdo que se encuentra hoy esperando a ser ratificado por sus miembros.
Los interrogantes se plantean en al menos tres sentidos. Primero, si existe la posibilidad de que Trump cambie de opinión/posición con respecto al acuerdo. Segundo, en caso de que ello no ocurra, si los restantes países firmantes realmente ven útil seguir adelante sin EE.UU. Y por último, de continuarse con el acuerdo, de qué forma se procedería, siendo que en su forma actual la aprobación de ese país es necesaria para que entre vigor.
En relación con el primer punto, el Ministro de Comercio e Inversión australiano Steven Ciobo remarcó que el acuerdo fija un período de dos años para la ratificación, y que sólo pasaron 9 meses, por lo que habría tiempo para que los países consideren sus posiciones. Agregó que los norteamericanos “necesitan tiempo para sopesar los pros y los contras” y que, mientras tanto, “el resto de los países continuarían con sus procesos de aprobación internos”.
Con respecto a la perspectiva de un TPP sin EE.UU., el Primer Ministro japonés Shinzo Abe mencionó que el acuerdo “no tendría sentido”. Se opuso, además, a la posibilidad de renegociar el acuerdo, dado que se perdería el balance logrado.
Por otro lado, el Primer Ministro de Singapur Lee Hsien Loong expresó su decepción con respecto a lo ocurrido en torno al TPP, destacando que los 12 países trabajaron duramente para lograrlo, y que “todos estaban satisfechos por lo que era un buen acuerdo”. Agregó que “si no podemos lograr el TPP, tenemos otro acuerdo”, refiriéndose al RCEP (Ver ¿Nuevo impulso? en este boletín), estableciendo así un posible curso de acción alternativo ante la negativa de EE.UU. El Secretario de Economía mexicano Ildefonso Guajardo planteó otra posibilidad: “convertir la negociación del TPP en acuerdos bilaterales”.
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