Fuente: Web oficial de la casa blanca. https://www.whitehouse.gov/
Tras una intensa campaña electoral, el 8 de noviembre Donald Trump fue electo Presidente de los Estados Unidos, causando gran sorpresa a nivel mundial. Algunos periodistas y analistas políticos explican el resultado de la elección como una respuesta del pueblo norteamericano al descontento sobre algunas cuestiones,a saber: el rechazo al sistema y la clase política tradicional, el llamado “Establishment”, el rezago en la recuperación económica, la impopularidad de Hillary, entre otros factores.
Pero más allá de entender las causas de lo ocurrido, hoy lo que nos preguntamos es cuáles serán las consecuencias y, en este sentido, cuáles de las promesas de campaña del candidato republicano se llevarán a cabo y de qué manera. Pese a que luego de haber ganado las elecciones parece haber bajado el tono de los compromisos / políticas a llevar adelante, la realidad es que aún no sabemos cómo será el proceso y eso es lo que mayor preocupación genera.
La primera reacción al resultado del sufragio, tal como ocurrió con el referéndum del Brexit, es de incertidumbre,producto de no saber con exactitud cómo se producirán los cambios en las políticas estadounidenses y su impacto en los diversos ámbitos (comercial, político, económico) tanto a nivel local como internacional. En principio, fueron los mercados financieros, con apreciaciones y depreciaciones cambiarias, los que sintieron los cimbronazos iniciales.
En la plataforma de campaña, y bajo el slogan “make america great again”, Trump ha anunciado su posición, así como propuesto medidas/políticas que aplicaría en caso de ser electo, acerca de las siguientes temáticas: infraestructura, seguridad informática, comercio, impuestos, regulaciones, defensa nacional, inmigración, cuidado de la salud, política exterior, energía, educación, cuidado de los niños, economía. Al respecto, cabe destacar la posición que adopta el mandatario republicano sobre aquellos temas que podrían afectar al sector. En materia comercial, ha propuesto “negociar acuerdos de comercio justos que creen empleos en Estados Unidos, aumenten los salarios estadounidenses, y reduzcan el déficit comercial de Estados Unidos”.
Según un memorándum elaborado por su equipo de transición, obtenido por CNN, Trump iniciará el proceso de remodelación de la política comercial norteamericana desde el primer día que asuma la presidencia. En este sentido, y tal como informa CNN, el documento presenta el esqueleto de la política comercial para los primeros 200 días de gobierno, aunque aclara sólo con propósitos de discusión. El plan de acción diseñado por su equipo se basa en cinco principios fundamentales: la renegociación o abandono del TLCAN, detener el TPP, frenar las «importaciones injustas», terminar con las prácticas comerciales desleales y dedicarse a acuerdos comerciales bilaterales.
En particular, durante la campaña hizo hincapié en que descartaría el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés) que aún no fue ratificado por EE.UU. Como señalamos en el Boletín Nº 156 para entrar en vigor, el acuerdo requiere al menos seis países que sumen el 85% del PIB del grupo, lo que hace necesaria la aprobación de EE.UU. y Japón. Sin embargo, el acuerdo se encuentra con dificultades en el congreso de EE.UU. A través de un video publicado en twitter, Trump anunció una serie de medidas que adoptará desde el día uno de su mandato, entre las cuales mencionó específicamente que emitirá una notificación de intención para retirarse de dicho Acuerdo, indicando que sería “un potencial desastre para el país” y, en su lugar, negociaría acuerdos bilaterales justos que generen empleo.
Por otro lado, el presidente electo, que asumirá el cargo el día 20 de enero de 2017, ya había advertido durante la campaña a los socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Canadá y México, su intención de renegociar los términos de ese acuerdo con el objeto de lograr un mejor trato para los trabajadores estadounidenses y en caso de no hacerlo, abandonarlo. Para ello, y según el documento filtrado de su equipo, al inicio de su administración ordenaría al Departamento de Comercio y a la Comisión de Comercio Internacional realizar un estudio de impacto sobre las repercusiones de la retirada del Acuerdo y lo requerido legislativamente para efectivizarla. Asimismo, plantean la notificación formal a los estados parte del TLC señalando la intención de proponer enmiendas al mismo, que podrían incluir medidas sobre manipulación de divisas, etiquetado y estándares ambientales y de seguridad, entre otros.
México y Canadá, por su parte, ya han expresado disposición a hablar del TLC y renegociar. El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, declaró estar abierto a hablar sobre el acuerdo comercial con EE.UU. y el Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, indicó haber acordado con Trump que delinearían “una nueva agenda de trabajo que incorpore los temas de interés común”.
Otro tema relevante será la relación con China. Desde el inicio de su campaña, Trump acusó a China de mantener el yuan artificialmente bajo frente al dólar para hacer que sus exportaciones sean más competitivas, a expensas de los empleos industriales en Estados Unidos. Por ello, había prometido calificar a China como “manipulador de divisas” y llevar casos comerciales contra el gigante asiático, tanto en ese país como en la OMC, argumentando que el comportamiento desleal de los subsidios chinos está prohibido según los términos de su entrada a la OMC.
Asimismo, había indicado que utilizaría todo el poder legal que tuviera para remediar disputas comerciales si China no detiene sus actividades ilegales, incluyendo el robo de secretos comerciales estadounidenses y la aplicación de aranceles de conformidad con la Sección 201 (medidas para facilitar un ajuste positivo a la competencia de importaciones) y 301 (Acciones del Representante Comercial de los Estados Unidos) de la Ley de Comercio de 1974 y la Sección 232 (Salvaguarda de la seguridad nacional) de la Ley de expansión Comercial de 1962. La Sección 301 autoriza al Presidente a tomar todas las medidas apropiadas, incluyendo represalias, para obtener la remoción de cualquier acto, política o práctica de un gobierno extranjero que viole un acuerdo de comercio internacional o sea injustificada, irrazonable o discriminatoria y que limite o restrinja el comercio de los EEUU.
En este sentido, desde CNN señalan que el reciente presidente electo comenzaría a ponerse más estricto con el gigante asiático cuando asuma el mandato a través de calificarlo como “manipulador de divisas” y de negociaciones de comercio bilateral. La aplicación de dicha etiqueta podría desencadenar un proceso de conversaciones y búsqueda de potenciales sanciones y represalias, lo que podría complicar las relaciones bilaterales entre dos de las potencias económico-comerciales más importantes del mundo, desembocando en el límite en una guerra comercial. Pero anticiparnos a lo que sucederá sería demasiado precipitado a estas alturas.
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