PRESUPUESTO COMUNITARIO Y LA PAC. Signos de agotamiento de la Política Agrícola Común. La UE se encuentra inmersa en un acalorado debate sobre el futuro de sus finanzas y, en el centro de la polémica, se encuentra el financiamiento de la PAC. Desde el año 1988, Europa realiza una previsión sexenal donde se fijan los topes máximos de gastos, para los distintos rubros que componen su presupuesto. En 1999, la denominada Agenda 2000 (esto es, las previsiones financieras para el período 2000-2006), y su revisión de medio término en el 2003, crearon el marco de oportunidad para la realización de dos importantes reformas de la PAC. Este año, la discusión que atañe a las perspectivas financieras del próximo sexenio, encuentra nuevamente a la política de subsidios al agro en el centro de las discusiones. Cabe aclarar que cada uno de los Estados Miembro de la Unión debe apoyar el proyecto que se adopte, porque su aprobación requiere la unanimidad. Las dos posiciones más enfrentadas son las de Francia y el Reino Unido. Ocurre que el Reino Unido (RU) se encuentra bajo presión para renunciar a un privilegio otorgado en 1984, conocido como el “cheque británico”. Por medio de este mecanismo, el RU recibe un monto aproximado de 5.000 millones de euros de sus aportes a la comunidad, que le son devueltos a razón de los escasos beneficios que dicho país recibe vía PAC. El primer ministro británico, Anthony Blair, declaró que su país estaría solamente dispuesto a discutir el cheque en el marco de una redefinición general de los gastos comunitarios. En particular, el premier británico exigió que sea revisada la enorme proporción de los gastos que son destinados a subsidiar la agricultura (poco más del 40 % de su presupuesto de € 100 mil millones). En la visión británica, la UE debe adaptar sus gastos a los nuevos desafíos presentados por el siglo XXI, evitando malgastar su dinero en actividades que absorben menos del 2% de los empleados europeos. Alemania y, muy especialmente, Francia han rechazado esta propuesta, e insistieron en la necesidad de respetar los compromisos asumidos. Para agravar aún más la situación, este semestre el premier británico presidirá el Consejo Europeo, marco en el cual se debería resolver esta disputa. El problema es que, sin la anulación del cheque británico, la UE encontrará grandes problemas para poder atender estos compromisos, máxime cuando dos circunstancias adversas se conjugan: en primer lugar, la ampliación hacia el este con la inclusión de 10 miembros nuevos y, en segundo lugar, la intención de los principales contribuyentes netos (esto es, quienes aportan a la UE más dinero del que de ella reciben) de fijar un tope a su aporte del 1% de su PBI. Es difícil prever cual será el resultado de esta trascendente discusión. Al menos, se puede recalcar que los eventos recientes presentan una evidencia más del progresivo debilitamiento de las bases en que se sustenta el esquema de subsidios europeo.
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UE – PAC
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