En el marco de las disputas entre los congresistas por la ratificación de los acuerdos de libre comercio con Perú, Colombia, Panamá y Corea y la renovación de la ley de preferencias arancelarias para los países andinos, se inserta la discusión por la extensión del Trade Promotion Authority (TPA). Se trata del mandato otorgado al Ejecutivo por el Congreso para negociar acuerdos comerciales los que, cumpliendo determinadas condiciones, solo podrán ser aprobados o rechazados por el Congreso en su totalidad. El TPA vence en julio de este año y aún no hay claros signos de su extensión o renovación, a pesar de que el presidente Bush ya ha indicado su intención de lograr un nuevo TPA ante el Congreso. Congresistas demócratas como Charles Rangel, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, han propuesto realizar una extensión parcial referida únicamente a la negociación en el marco de la Ronda de Doha. Algunos sostienen que la extensión del TPA depende de cuán atractivos resulten para el Congreso de EE.UU. las concesiones que se logren en junio y julio en el marco de la Ronda Doha, y que cualquier extensión se trataría luego del receso del mes de Agosto. Por su parte, y a pesar de ser negociados bajo el TPA vigente, el Congreso en su nueva composición partidaria se niega a ratificar los acuerdos de libre comercio firmados con Perú, Colombia, Panamá y Corea, al menos que se agreguen ciertos requisitos en materia de estándares ambientales y laborales. En el caso de los dos primeros países, que ya han aprobado el tratado por su Congresos (aunque en Colombia falta el aval de la Corte Constitucional)l , cualquier modificación de los mismos requerirá un esfuerzo adicional de importancia.
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