Al cumplirse un mes de la reanudación de las conversaciones multilaterales en Ginebra, si bien ha habido un modesto progreso, no alcanzan a vislumbrarse, hasta el momento, posibilidades concretas de lograr un acuerdo en el marco de la Ronda de Doha. Así lo reflejó, Crawford Falconer, presidente de las negociaciones agrícolas, al señalar que “aunque el fondo de la fotografía no ha cambiado profundamente, se han producido algunos avances, aunque no suficientes para que vaya a sacar el champán de la bodega”. Por su parte, el director general de la OMC, Pascal Lamy, aseguró que las perspectivas para alcanzar un acuerdo internacional son más prometedoras ahora que hace seis meses. “Hay más posibilidades de convergencia, hace medio año la sabiduría convencional decía que nunca saldríamos de allí sin un milagro”, expresó el francés. Estas posibilidades de convergencia se han visto reforzadas en las últimas semanas con el surgimiento del denominado G-8 constituido por los principales actores en las conversaciones (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, EE.UU., India, Japón y la UE). En un intento por diseñar antes de fin de año el “esqueleto” de un acuerdo global, este grupo de países se ha estado reuniendo con frecuencia en Ginebra para poder alcanzar consenso en los diferentes pilares de la negociación. Cabe resaltar que, recientemente, debido a las demandas de transparencia e inclusividad de gran parte de los Miembros de la OMC, se ha logrado el ingreso de cuatro nuevos países en desarrollo (China, Indonesia, Jamaica y Sudáfrica). Sin embargo, aun cuando esta iniciativa, promovida por la propia delegación de EE.UU., lleva al Director General a expresar que “el leviatán está empezando a moverse”, existe preocupación en los altos funcionarios de la Organización debido a la delicada situación política por la que atraviesa este país. Lamy exhortó a los representantes de los Miembros a acelerar el curso de las negociaciones antes de que las prioridades de los oficiales comerciales estadounidenses cambien por la llegada de las elecciones presidenciales. Además, diplomáticos en Ginebra expresaron que, aún alcanzando consenso antes de fin de año, existe un alto grado de incertidumbre con respecto a si la impopular Administración del presidente George W. Bush logrará que el Congreso de su país apruebe el hipotético acuerdo. Negociaciones agrícolas Las negociaciones agrícolas, que durante la tercera semana de septiembre estuvieron centradas en subsidios internos y competencia en la exportación, tuvieron como hecho destacable el anuncio de la delegación estadounidense de que estarían dispuestos a limitar sus pagos causantes de distorsión del comercio entre 13,4 y 16 mil millones de dólares, acercándose al rango establecido en el proyecto revisado para un acuerdo en agricultura, presentado por Falconer en junio último. El propio Falconer recibió con satisfacción la propuesta estadounidense al admitir que es la primera vez que la potencia comercial está dispuesta a destrabar las negociaciones. “Ha habido un cambio fundamental y por fin los países Miembros están haciendo lo que no han hecho en dos años, negociar”, sostuvo. No obstante, el anuncio no fue recibido con igual optimismo por los negociadores de los demás Miembros, especialmente de los países en desarrollo, dado que consideraron que serán cruciales las concesiones que solicitará a cambio el país del Norte. Los representantes de países clave en la mesa de negociación, como la UE y Brasil, también manifestaron con timidez su satisfacción respecto del posible cambio de postura norteamericana. Diversos analistas sugieren que la intención de los EE.UU. no es otra que colocar en una situación de presión a los demás países para que acepten negociar sobre las bases del proyecto de modalidades para bienes industriales presentado por el presidente de las negociaciones, Don Stephenson. La representante de Comercio estadounidense, Susan Schwab, subrayó que la oferta está sujeta a condiciones. “Estados Unidos quiere abrir el camino pero otros deben comprometerse”, declaró su portavoz Sean Spicer, al recordar que a cambio, los norteamericanos esperan de sus socios una mayor apertura en la industria, la agricultura y los servicios. La funcionaria agregó que la pregunta central es si “el puñado de pesimistas” estarán “decididos a matar la Ronda de Doha” al rechazar las propuestas sobre bienes industriales, en clara referencia a países como Argentina, Brasil, India y Sudáfrica. Las conversaciones en el área agrícola serán retomadas en Ginebra a partir del 8 de octubre, luego de dos semanas en las que los negociadores tendrán tiempo para realizara consultas con sus capitales y explorar distintas posibilidades para seguir adelante. Negociaciones en bienes industriales Las discusiones sobre productos industriales siguen sin avances concretos. En un principio el presidente de las conversaciones, embajador Don Stephenson, había comunicado en una carta dirigida a los negociadores que durante la segunda mitad de septiembre convocaría a distintas reuniones para analizar los temas no estructurales de la negociación, en un intento por acercar posiciones en torno a su propuesta de negociación presentada en julio, para luego pasar al análisis de los tópicos conflictivos. Sin embargo, finalizadas las dos semanas de conversaciones, el presidente informó el primer día de octubre que muchas delegaciones le expresaron que no se sentarán en la mesa para discutir los temas centrales relacionados con la fórmula de corte de los aranceles industriales y sus excepciones, hasta tanto no se vislumbren avances sustanciales en las conversaciones agrícolas. Ante este desalentador panorama en las negociaciones industriales, que tiene su origen en el rechazo masivo que tuvo el documento presentado en julio por la mayoría de los PED, Stephenson expresó que continuará reuniéndose en grupos reducidos tratando de conseguir insumos para un texto revisado que podría entregar a las delegaciones en la segunda mitad de octubre. Así, por el momento, las discusiones se desarrollarán en torno a temas como barreras no arancelarias y los productos comprendidos en las negociaciones industriales. El tema central (el nivel de los cortes en los aranceles de importación) se encuentra subordinado a lo que suceda en las conversaciones sobre productos agrícolas y podría ser tratado recién a partir del 8 de octubre. Posición Argentina El canciller argentino, Jorge Taiana, sostuvo en una reunión con el embajador norteamericano en la Argentina, Anthony Wayne, la necesidad de que “ningún resultado de la Ronda Doha debe impedir que los países en desarrollo mantengan adecuados espacios de política para permitir su desarrollo industrial”. Taiana, reiteró además la vocación y el compromiso de nuestro país en la búsqueda de un acuerdo equilibrado destinado a fortalecer la OMC y a favorecer las metas de equilibrio y de desarrollo establecidas en el mandato de Doha. En consonancia, el director de Negociaciones Agrícolas Internacionales de la Cancillería, Néstor Stancanelli, dijo que “si EE.UU se flexibiliza será un avance, pero a cambio el Mercosur y los países del Sur, no sacrificaremos desarrollo industrial”. Reforzando esta posición de la Cancillería Argentina, el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, señaló, al recibir al ministro de Comercio y Defensa de Nueva Zelanda, Phil Goff, que la Argentina y sus socios estaban dispuestos a contribuir en el sector industrial, pero que esa contribución debía ser razonable y permitir un adecuado margen de maniobra para el desarrollo de la política industrial de un país.
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