El pasado 25 de octubre la Comisión de Agricultura del Senado de los EE.UU. aprobó, después de un considerable retraso, su versión de la Ley Agraria (“Farm Bill”) para los años 2008-2012. El texto es, en líneas generales, similar al que había sido aprobado por la Cámara de Representantes dos meses atrás. Las principales diferencias radican en que, aunque se mantiene el sistema de sostenimiento de los precios de los principales cultivos, se introduce una variante optativa de protección de rentas de los agricultores denominado “renta agraria media” (Average Crop Revenue, ACR), se crea un fondo permanente para desastres, y se incrementa la financiación de los programas de conservación. De esta manera, en los programas de cultivos, se mantiene el esquema de pagos directos, pagos contracíclicos y loan deficiency payments (LDP), lo que refleja la nula atención que los legisladores estadounidenses le están prestando a las negociaciones de la Ronda de Doha. Por otro lado, se crea el denominado ACR al cual podrán acogerse voluntariamente los agricultores a partir de 2010 en lugar de estar amparados por el sistema anterior. El ACR consiste en un pago directo fijo de 15 dólares por acre (0,4 ha) para las superficies de base de todos los cultivos (en el sistema anterior cada cultivo tenía un pago directo diferente), con actualización de las superficies de base, más un pago cuando la renta del agricultor caiga por debajo de la estimación prevista. La financiación de la ley ha sido el motivo principal de los reiterados retrasos en su redacción, y probablemente será el principal obstáculo para la Comisión Mixta Senado-Cámara de Representantes en su tarea de reconciliar las dos versiones de la ley. La financiación de la versión de la Cámara de Representantes descansaba en buena medida en una enmienda del código fiscal que permitiría un incremento de los ingresos fiscales por un aumento en la tributación de las filiales estadounidenses de multinacionales extranjeras, algo a lo que se han opuesto los republicanos y la Administración Bush. En la versión aprobada en la Comisión de Agricultura del Senado una parte significativa de los fondos se generan por la adopción del ACR, que en las estimaciones resultará más barato que el antiguo sistema de sostenimiento de los precios. El problema radica en que este sistema es controvertido y no está claro que se vaya a poder mantener en la versión final de la ley. Por otra parte, se da por seguro que el texto sufrirá modificaciones durante su trámite en el Senado. Entre las enmiendas que podrían prosperar, figuran algunas controvertidas como una que propone rebajar un 6,5 % los pagos directos, y utilizar ese dinero para mejorar los programas de ayuda alimentaria interna. Las reacciones a esta propuesta de ley han sido variadas, y en general se puede decir que han generado más división de opiniones que la versión de la Cámara de Representantes. El USDA criticó la propuesta porque mantiene el sistema de sostenimiento de los precios, e incluso eleva los precios de algunos cultivos. El texto debe ahora pasar al pleno del Senado, donde se espera que se trate la semana del 5 de noviembre. Posteriormente, deberá conciliarse con el que aprobó la Cámara de Representantes a través de una Comisión Mixta, para volver luego a los plenos de cada una de las Cámaras.
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EE.UU. – LEY AGRÍCOLA
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