El pasado 10 de diciembre se reunieron en París una veintena de países que conforman la UE para reflexionar sobre el futuro de la Política Agrícola Común (PAC) del bloque. Estos países, liderados por Francia y España, emitieron una declaración en donde defendieron la continuidad de una política agrícola fuerte. La reunión, llevada a cabo en el marco de las negociaciones de las nuevas perspectivas financieras de la UE, se originó en respuesta a la aparente intención de la Comisión Europea de realizar recortes en el presupuesto destinado a la agricultura. En el denominado “llamamiento de Paris”, estos 22 Estados expresan su voluntad de contar con una PAC que garantice la independencia alimentaria europea, la estabilidad de ingresos para los agricultores y el cuidado del medio ambiente más allá del año 2013. El texto recoge la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria, tanto en términos de abastecimiento como de sanidad. En este sentido, recalcaron que se debe garantizar que los productos importados por Europa deben cumplir debidamente con todas las normas del bloque. Este aspecto enciende la alarma de los proveedores del mercado europeo, debido a la posibilidad de que surjan nuevas barreras al comercio. Los países que impulsan un recorte de los subsidios a la agricultura no participaron de la reunión. Estos son: Gran Bretaña, Dinamarca, Suecia, Holanda y Malta. Por otro lado, la Comisión Europea (CE) ha publicado el primero de una serie de trabajos destinados a discutir diversos aspectos de la PAC. La intención de la CE es que estos documentos contribuyan al debate del futuro de la PAC más allá de 2014. El trabajo, titulado “La PAC en perspectiva: de la intervención de mercado a la innovación política”, analiza el desarrollo de la política agrícola europea durante las dos décadas pasadas, las últimas reformas, la situación actual y las perspectivas futuras. En el informe se destaca que, si bien se mantienen todos los objetivos originales, la “sustentabilidad” se ha vuelto un propósito prioritario de la UE en el desarrollo de su política agrícola. Se resalta, a su vez, que los instrumentos diseñados para cumplir con esos objetivos también han cambiado, pasando de mecanismos de soporte de precios a programas de desarrollo rural y apoyo directo al ingreso del productor. Antes de 1992 más del 90% del presupuesto de la PAC estaba destinado a mecanismos de intervención de mercados y subsidios a la exportación, programas que hoy representan sólo el 10% del mismo. Otro aspecto destacado por la Comisión es que con el último “chequeo médico” de la PAC esta fue adecuada para cumplir con los nuevos desafíos como el cambio climático y acercar a los productores a las señales del mercado. En este sentido, el 69% de los gastos previstos para 2010-2013 corresponden a pagos directos al productor (de los cuales el 92% estaría desconectado de la decisión de producir para 2013), el 7% a medidas de intervención de mercados y el 24% a programas de desarrollo rural. Por último, se muestra que los montos destinados a la PAC han caído del 75% al 44% del presupuesto comunitario. En un intento por demostrar a sus ciudadanos que la PAC no es costosa, la Comisión señala que esta solo representa el 0,43% del producto interno del bloque y el 0,92% de la suma del gasto público de todos los países de la UE. Por último, Alemania y Francia han aplicado ya la nueva normativa comunitaria sobre ayudas estatales, que permite incrementar hasta 15.000 euros por productor las ayudas que un Estado Miembro puede conceder sin notificarlas a Bruselas, en respuesta a la situación de crisis del sector agrícola-ganadero.
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UE – PAC
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