Durante los primeros días de febrero se llevó a cabo en Buenos Aires la primera reunión de la Comisión Ministerial creada en noviembre de 2009 por los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Esta Comisión forma parte del Mecanismo de Integración y Coordinación Argentina-Brasil, y está integrada por los ministros responsables de las áreas de Economía, Hacienda, Producción e Industria y Comercio de ambos países. En palabras de los funcionarios participantes, el objetivo del encuentro fue monitorear la marcha de la relación comercial y, en especial, verificar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en torno a los mecanismos de protección que ambos gobiernos han aplicado para hacer frente a la crisis financiera mundial. En lo que hace a la imposición de licencias no automáticas a la importación de determinados productos sensibles, medidas que se convirtieron en fuente de duras controversias durante fin del año pasado, los países dejaron entrever sus diferencias al respecto. Mientras el secretario de Industria argentino, Eduardo Bianchi, consideró que las licencias son “un instrumento fundamental para minimizar los efectos de la crisis”, la delegación brasileña insistió en que sus efectos son negativos porque crean incertidumbre entre los empresarios. No obstante, ambas partes se comprometieron a analizar que grupos de productos deben retener la exigencia de la licencia, en cuáles se las puede flexibilizar y cuáles se pueden liberar por completo. Sobre el tema, la ministra argentina de Industria y Turismo, Débora Giorgi, indicó que su país está otorgando las licencias con un promedio menor a los 60 días, en concordancia con los compromisos asumidos con su principal socio comercial. A su vez, señaló que, debido a que la crisis está siendo superada, analizará la eliminación de la aplicación de licencias a los productos que no las necesiten. Las delegaciones también se pusieron de acuerdo en la puesta en marcha de un mecanismo que permita acelerar el intercambio de información recíproca, para agilizar los trámites de investigación de casos de presunto dumping entre ambos países. La intención es evitar la imposición de medidas de defensa comercial infundadas que puedan dañar los intercambios de mercancías. Asimismo, los países manifestaron el interés por darle un impulso adicional al intercambio en monedas locales, eludiendo al dólar como moneda de referencia, iniciativa que comenzó a instrumentarse en el 2009. Otros de los temas tratados fueron el cumplimiento de los acuerdos de autolimitación entre los sectores privados, la puesta en vigencia del Mecanismo de Adaptación Competitiva, el código aduanero del Mercosur, la eliminación del doble cobro arancelario, la distribución de la renta aduanera, la realización de acciones conjuntas en terceros mercados en los cuales tanto Argentina como Brasil han perdido participación y las negociaciones con la Unión Europea. Si bien durante la reunión no se alcanzaron acuerdos de relevancia, el diálogo se llevó a cabo bajo un clima distendido, lejos de la tensión que invadió la relación bilateral hacia finales del año pasado. El aumento de los intercambios bilaterales durante lo que va de 2010 y las mejores perspectivas de crecimiento para ambas economías permitieron descomprimir el conflicto en torno a las licencias no automáticas de importación. Así, los ministros cerraron el encuentro resaltando la importancia de la relación bilateral en la agenda externa de sus países, con la expectativa de que los próximos meses se desarrollen libres de disputas comerciales. Por lo pronto, también en el marco del Mecanismo de Integración y Coordinación, los presidentes de ambos países se reunirán en Buenos Aires a fines de marzo.
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ARGENTINA – BRASIL
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