La nueva presidencia española de la UE dio a conocer sus prioridades en materia agraria, las cuales se encuadran bajo el lema “La agricultura y la alimentación, un sector estratégico para Europa”. Según la ministra española de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, la importancia del sector agrícola radica en su capacidad de abastecer alimentos sanos, seguros y de calidad; su potencial para promover empleo y favorecer el crecimiento sostenible; y su contribución al reto de mantener el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. De esta manera, durante el primer semestre de 2010 los esfuerzos de la presidencia de España estarán centrados en el futuro de la Política Agrícola Común (PAC) más allá de 2013, año en que vencen las actuales perspectivas financieras; el fomento de la competitividad de la industria agroalimentaria; y el refuerzo del papel de la mujer en el mundo rural. Para la ministra, la UE debe mantener una PAC con un presupuesto fuerte, porque esta ha demostrado ser un elemento básico para el desarrollo, la estabilidad y la cohesión territorial de Europa. No obstante, indicó que la política debe reformarse para cumplir con tres retos del futuro: la seguridad alimentaria en el largo plazo, el cambio climático y la crisis económica. La funcionaria añadió que para superar estos desafíos la PAC debe estructurarse en tres grandes bloques: a) ayudas directas que garanticen el mantenimiento de la actividad agraria sostenible, competitiva y rentable; b) gestión de mercados para mantener una auténtica red de seguridad al agricultor; y c) desarrollo rural. Para España la PAC debe permitir el incremento de una producción orientada al mercado, competitiva y sostenible. A su vez, Espinosa insistió en la necesidad de que los agricultores europeos estén en igualdad de condiciones con los agricultores de terceros países, a la hora de cumplir con el creciente número de exigencias y requisitos a los que tienen que hacer frente para poder producir y comercializar sus productos. Al mismo tiempo, señaló que se debe garantizar la eficacia y coherencia de los controles sanitarios y fitosanitarios de las importaciones de alimentos, piensos, animales y vegetales. Otros de los temas en los que trabajará la presidencia española serán: la apertura de nuevos mercados para los productos europeos, el aumento del presupuesto en investigación y desarrollo (I+D), la mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria, la situación del mercado lácteo y la simplificación de las condicionalidades que los productores deben cumplir para poder recibir las ayudas de la PAC. Por otro lado, entró en funciones la nueva Comisión Europea y con ella el flamante comisario de Agricultura, el rumano Dacian Ciolos. Al exponer sobre lo que será su agenda de trabajo, Ciolos, quien viene de un país en donde el empleo rural es muy importante, destacó la necesidad de mantener una PAC con un presupuesto amplio y se comprometió a pelear por él. A diferencia de su antecesora, la danesa Fischer Boel, el nuevo Comisario se mostró a favor de la conservación de los pagos directos que reciben los agricultores. No obstante, resaltó la necesidad de continuar con la reforma de la PAC para adecuarla a los nuevos objetivos. Entre estos citó hacer que los subsidios cuesten menos a los contribuyentes europeos, acercar la producción a las señales del mercado, aumentar la inversión en las áreas rurales, enfrentar los nuevos retos ambientales y alinear los programas de ayuda con las disposiciones de la OMC. Con respecto a la Ronda Doha manifestó que Europa no podrá ir más lejos en sus ofertas y que será especialmente duro en que el bloque no firme un acuerdo que vaya en detrimento de la agricultura europea. Las declaraciones de Ciolos fueron muy bien recibidas entre los productores del Viejo Continente. Quienes esperan, tanto dentro como fuera de la Unión, una disminución del presupuesto destinado a las ayudas a la agricultura tendrán en el nuevo Comisario un férreo oponente. No obstante, todo parece indicar que Europa continuará con la reforma de sus programas, para acercar los subsidios a las señales del mercado y hacerlas compatibles con las normas de la OMC. En este sentido, Ciolos indicó que presentará sus propuestas de reforma para finales del presente año. Por último, la UE presentó ante la OMC las notificaciones referidas a las ayudas agrícolas correspondientes a la campaña 2006/2007. Las mismas muestran que el bloque otorgó subsidios por 90,7 billones de euros, monto comparable a los desembolsados durante la década pasada, y superior a los 75,2 billones otorgados durante 2002, año en el que las ayudas fueron las menores de los últimos 20 años. Sin embargo, las ayudas más dañinas para el comercio internacional, clasificadas en la Caja Ámbar según la jerga de la OMC, estuvieron en su mínimo histórico con 26,6 billones de euros. Recordamos que la UE puede otorgar hasta 67,2 billones de euros en subsidios de estas características, según sus compromisos asumidos ante el organismo multilateral de comercio. Estos movimientos en la estructura de la ayuda europea son resultado de la reforma de la que viene siendo objeto la PAC, reemplazando los subsidios dañinos por aquellos que influyen mínimamente en las decisiones de producción del agricultor. Resulta preocupante, sin embargo, que el bloque se encuentre aumentando los montos totales de ayudas, debido a que incluso los denominados pagos de Caja Verde (no dañinos o en grado mínimo para el comercio) tienen consecuencias negativas para los demás países exportadores de bienes agrícolas.
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UE – PAC
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