El 22 de febrero pasado los Ministros de Agricultura de la UE se reunieron en Bruselas para continuar con los debates sobre la Política Agrícola Común (PAC) más allá de 2013, año en que vencen las actuales perspectivas financieras de la Unión. En esta oportunidad, los intercambios estuvieron centrados en un documento de reflexión presentado por la actual presidencia española del Consejo de la UE, referido a las medidas de gestión de los mercados. El debate sobre el futuro de la PAC se inició con la presidencia francesa, y durante el 2009, a iniciativa de las presidencias de turno de la República Checa y Suecia, se examinaron las cuestiones específicas referidas a las ayudas directas a los agricultores y las políticas de desarrollo rural. El texto presentado por España subraya la importancia de conseguir el adecuado equilibrio entre la orientación al mercado, por una parte, y las garantías de viabilidad de la actividad agraria en la UE a través de instrumentos adecuados de mercado y gestión de crisis, por otra. Según el mismo, la UE deberá contar con un modelo agrícola que disponga de las herramientas necesarias para estabilizar los mercados y hacer frente a la creciente volatilidad en los precios, en el que la actividad económica de la agricultura reporte a sus participantes rentas equilibradas y conformes a los servicios prestados por los agricultores a la sociedad y en el que la actividad agrícola se configure como vertebradora del territorio. Un aspecto que genera temor en los países exportadores de productos agrícolas a la UE es lo que España denominó como “la necesidad de reflexionar sobre reglas comunes de juego”. Es decir, la necesidad de garantizar la adecuada reciprocidad para que los productores europeos estén en igualdad de condiciones con los de terceros países a la hora de cumplir con el creciente número de exigencias y requisitos sanitarios. En este sentido, el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, señaló que su país será “flexible” en cuanto al futuro monto del presupuesto agrícola, pero “rígido” en su demanda de que las importaciones de productos del sector tengan que cumplir con los mismos estándares sanitarios, sociales y medioambientales que se le exigen a la producción europea. Acciones de este tipo podrían cerrar aún más el protegido mercado europeo. En cuanto a los debates, los Ministros no se movieron de sus posiciones tradicionales. Muchos, liderados por Francia y España, han coincidido en que basta la actual orientación al mercado alcanzada tras las reformas que se vienen sucediendo desde 1992. Estos han destacado la necesidad de una red de seguridad fuerte, agregando nuevos instrumentos de gestión de los mercados (como seguros de ingresos, fondos de crisis y mercados de futuros). Por el contrario, otras delegaciones, lideradas por el Reino Unido, han estimado que cabría mejorar la orientación al mercado, y que toda nueva medida de mercado debería sustituir una ya existente. Alemania anunció que pretende situarse como mediador entre ambos bandos. Con esta reunión del Consejo de la UE se completó la reflexión sobre los grandes temas de la PAC. En el próximo Consejo informal, que se celebrará en Mérida a fines de mayo, se llevará a cabo una reflexión general final. Se espera que la Comisión Europea presente una comunicación sobre el futuro de la PAC en el otoño boreal de 2010 y una propuesta legislativa a mediados de 2011.
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UE – PAC
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