El pasado 14 de julio los líderes de Brasil y la Unión Europea se reunieron en la ciudad de Brasilia, en ocasión de la IV Cumbre Bilateral celebrada desde que se firmó la Alianza Estratégica entre las partes. Por el lado de Brasil participó el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y por el lado europeo estuvieron presentes el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. En el encuentro se trataron diversos tópicos que componen las agendas multilateral, regional y bilateral. Entre ellos se abordó la revisión del sistema financiero internacional, la reforma de los organismos multilaterales de crédito, las negociaciones sobre el cambio climático, la controversia sobre el régimen nuclear iraní, las negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE, y varios proyectos de cooperación bilaterales. Respecto al Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y el bloque europeo, los mandatarios subrayaron que la temprana conclusión de un acuerdo ambicioso y equilibrado, que tome en cuenta los intereses específicos de ambas partes, fortalecerá la relación entre las dos regiones y traerá beneficios económicos y políticos sustanciales. No obstante, reconocieron que la tarea no será fácil, y demandará convencer a los detractores de la negociación acerca de las bondades de arribar a un acuerdo. El presidente Lula destacó que el principal objetivo de la Presidencia Pro Témpore brasileña, que se desarrollará en el segundo semestre de este año, será dejar sentadas las bases del tratado comercial con la UE. Como es sabido, debido a la importancia de su sector agrícola, Francia lidera una coalición de países europeos que se manifestaron en contra de relanzar las negociaciones comerciales con el Mercosur. Por este motivo, en Brasil se mostraron a favor de emprender una estrategia de persuasión destinada a cambiar la posición del gobierno francés. El propio Lula aseguró que apelará a la relación personal que tiene con el presidente Sarkozy para “ablandar el corazón de los franceses”, y convencer a los productores agrícolas de ese país acerca de las oportunidades de beneficios que abrirán la negociación. A su vez, Brasil apuesta a que el sector industrial europeo presione a favor del acuerdo y logre destrabar la negociación. Según el secretario de Comercio de ese país, Welber Barral, la crisis desatada en Europa obliga a sus industriales a buscar una mayor apertura en mercados como el del Mercosur. En consonancia con este mensaje, en el encuentro de representantes empresarios de ambas regiones, que se realizó en paralelo a la Cumbre, se urgió a los gobiernos a que aceleren el proceso negociador a pesar de la crisis y la oposición de los productores agrícolas europeos. Durao Barroso también se pronunció en esta vía, señalando que la crisis europea no debe ser un impedimento para un acuerdo con el Mercosur. Según el funcionario, la forma más barata de responder a las turbulencias es apuntalar el crecimiento económico a través de un aumento del comercio. Asimismo, admitió que habrá que encontrar mecanismos para compensar a los sectores perjudicados por el tratado. Particularmente, la Comisión Europea expresó que tiene en cuenta las consecuencias adversas que enfrentará la agricultura europea, y por eso tiene previstas medidas tendientes a minimizarlas. La Cumbre llegó en un momento oportuno debido a que sirvió para que el gobierno de Brasil, que a partir del próximo mes liderará el equipo de negociadores sudamericanos, intente reencauzar las conversaciones, después del conflictivo comienzo en la primera reunión celebrada en Buenos Aires. En este sentido, funcionarios brasileños minimizaron el reclamo europeo por las supuestas barreras aplicadas por Argentina a la importación de productos alimenticios, y señalaron que “sólo han existido algunos problemas puntuales, que también afectaron a Brasil, y que ya han sido solucionados”. También avalaron la interpretación argentina de que los negociadores europeos usan esta situación como pretexto para no avanzar en la negociación. Los hechos demuestran que los países del Mercosur están trabajando de manera sólida y coordinada en la negociación con la UE. Los cuatro Miembros del bloque se muestran, desde hace un tiempo, favorables a la concreción de un acuerdo de comercio amplio, dejando que las dificultades internas para continuar se concentren del lado europeo. A pesar de esto, desde Brasil son cada vez más las voces que advierten que el país buscará un tratado bilateral en el caso de que alguno de sus socios en Sudamérica quiera abandonar la mesa de negociación.
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BRASIL – UE
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