Representantes del Mercosur y la Unión Europea se reunieron en Buenos Aires entre el 29 de junio y el 2 de julio de 2010 para comenzar a dar forma a un Tratado de Libre Comercio birregional, en lo que significó la primera ronda formal de trabajo desde el anuncio del relanzamiento de las negociaciones en mayo pasado. El encuentro, que prometía ser de trámite sencillo debido a que no iba a discutirse sobre la sustancia del acuerdo, sino sobre cuestiones más generales que hacen a la estructuración de los trabajos futuros del proceso negociador, se complicó como resultado de los duros cuestionamientos que la UE realizó a la Argentina, respecto a las restricciones que este país estaría aplicando a las importaciones de productos alimenticios. Según el Comunicado Conjunto dado a conocer al finalizar la reunión, las conversaciones incluyeron los denominados tres pilares de la negociación: diálogo político, cooperación y comercio. En todos ellos, las partes repasaron los textos de negociación redactados hasta 2004, evaluando la posibilidad de actualizarlos a los tiempos que corren. A pesar de que se señala que “se produjo un fructífero intercambio que permitió acordar un punto de partida y una base de trabajo común”, las conversaciones se quebraron luego de que los delegados de la UE manifestarán ante sus pares del Mercosur preocupación por las medidas proteccionistas que Argentina aplicaría a sus compras de alimentos, y amenazaran con recurrir a la OMC. El director general adjunto de la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea, Joao Aguiar Machado, quien presidía la delegación europea, alertó sobre las implicancias que estas medidas podrían tener sobre el futuro de toda la negociación birregional. Concretando sus amenazas, el pasado 5 de julio la Unión Europea expresó ante el Consejo del Comercio de Mercancías de la OMC su queja acerca de una nota interna del gobierno de Argentina, que dijo restringía las importaciones de alimentos, incluidas las de la UE. Los europeos declararon que desde mayo se han registrado largas demoras en la expedición de los certificados necesarios para liberar las mercancías de importación de la UE en los puertos del país sudamericano, y se ha dado una señal negativa para el comercio cancelando pedidos de larga data. Según la OMC, Canadá, Australia, Japón, Suiza, Noruega y EE.UU. compartieron las preocupaciones de la UE. Los funcionarios argentinos se defendieron indicando que los hechos hablarán por si mismos, haciendo referencia a que durante los primeros cinco meses del año las importaciones procedentes del viejo continente, incluidas las de alimentos, han aumentado de forma sustancial. Expresaron que las autoridades argentinas no aplican detenciones masivas de embarques, y que sólo existen algunos casos aislados que no representan cantidades ni valores relevantes y que ya fueron resueltos. Pero Argentina no se limitó a negar la existencia de las medidas, sino que, asimismo, criticó el accionar de la UE por considerar que está utilizando políticamente cuestiones internas del país. En este sentido, la Cancillería argentina interpreta que Europa usa las supuestas trabas a la importación como excusa para demorar su posición sobre como continuar. Más aún, en el Palacio San Martín se cree que el accionar de la UE está dirigido a preparar el terreno en el caso de que tenga que establecer en el futuro una posición de no negociar, o deba realizar duras demandas a los países sudamericanos en el contexto de la negociación. Para fundamentar esta postura el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de Argentina, Alfredo Chiaradía, señaló dos cuestiones. La primera que a diferencia del pasado Europa tiene más dificultades que el Mercosur para avanzar en la negociación. Justificó su percepción en el hecho de que, previa y posteriormente a la Cumbre de Madrid, la Comisión Europea fue objeto de fuertes críticas al interno del bloque por su decisión de relanzar las negociaciones con el Mercosur (ver Boletín Nº 94 del INAI). El embajador expresó que la mayoría de los países de la UE temen el acuerdo porque implicaría disminuir la enorme protección que poseen en el sector agrícola, frente a un importante productor de alimentos como es el Mercosur. La segunda cuestión mencionada por Chiaradía es la desproporción que existe entre la reacción europea y el volumen de comercio afectado por las supuestas restricciones argentinas. En este sentido, señaló que las dificultades que existen son ínfimas en relación al volumen de comercio total y por lo tanto no justifican la avalancha de cartas, visitas a ministros, notas en los diarios que los funcionarios de la UE han realizado en estos días. “Un minuto de exportaciones europeas representa mucho más que los cuatro o cinco contenedores de 100 mil dólares que se encuentran demorados en el puerto”, agregó. El principal negociador argentino acusó a la UE de ser la región más proteccionista del mundo en agricultura, otorgando en 2009 más de 121 mil millones de dólares en subsidios a sus productores, y señaló que este monto es muy superior al valor del embarque de duraznos en almíbar subsidiados procedente de Grecia que desató la polémica. Por este motivo, invitó a Europa a examinar sus propias prácticas con respecto a las importaciones de productos alimenticios. A su vez, como el planteo de la UE fue realizado en la mesa de negociación birregional, cuando son cuestiones que afectan la relación bilateral, la Cancillería argentina percibe esta maniobra como un intento de dividir al Mercosur. Un Mercosur que, según Chiaradía, se encuentra muy sólido en su posición, trabajando con una uniformidad y coordinación nunca antes vista. En lo que respecta a las cuestiones técnicas tratadas, en un principio se habrían constituido los siguientes grupos de negociación: acceso a mercados, reglas de origen, obstáculos técnicos al comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, propiedad intelectual, indicaciones geográficas, solución de controversias, defensa comercial, políticas de competencia, aduanas (incluyendo algunas cuestiones de facilitación del comercio), servicios e inversiones y compras gubernamentales. A su vez, el Mercosur esta abogando enérgicamente en favor de abrir una mesa de trabajo para intercambiar información sobre los posibles impactos de los subsidios europeos en la agricultura del Mercosur, y encontrar mecanismos destinados a neutralizarlos. El gobierno argentino, impulsor de esta iniciativa, considera inaceptable que el Mercosur deba ofrecer una desgravación total en productos beneficiados con subsidios. Como era de esperarse, la parte europea no ha aceptado la constitución de este grupo, debido a que significaría aceptar los efectos dañinos de sus ayudas en el comercio internacional. No obstante, esto no significa que el tema no sea abordado en el contexto de la negociación. El argumento esgrimido por la UE ha sido que los subsidios a los insumos agrícolas no tienen relevancia en el comercio, y por lo tanto sus productos deberían beneficiarse con la liberalización total. A raíz de esta negativa, el Mercosur no aceptó la constitución de un grupo para discutir temas vinculados al desarrollo sustentable, y la división en tres del grupo sobre propiedad intelectual (en vinos, indicaciones geográficas y propiedad intelectual propiamente dicha). La primera reunión demostró que las relanzadas negociaciones para un acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE se presentan cuesta arriba. Si bien esta vez los países del bloque sudamericano se muestran con firmes intenciones de alcanzar una pronta y exitosa concreción del tratado, la Comisión Europea enfrenta grandes dificultades para avanzar. Los cuestionamientos de países con un importante sector agrícola como Francia, Irlanda, Polonia y Grecia, y las presiones proteccionistas derivadas de la crisis económica, serán escollos difíciles de superar para el Ejecutivo Europeo. Por este motivo, acciones sin sentido como las llevadas adelante por el gobierno argentino, trabando importaciones aunque fuese por unos pocos millones de dólares cuando se exporta por cifras muy superiores, no ayudan en lo más mínimo y otorgan la excusa perfecta para dilatar la negociación. Por lo pronto, las partes volverían a verse las caras en septiembre próximo.
Leer en pdf »
MERCOSUR – UE
previous post

