Los días 19 y 20 de julio la Comisión Europea (CE) organizó la “Conferencia sobre la Política Agrícola Común después de 2013”, que contó con la presencia de más de 600 expertos y delegados de organizaciones agrarias de toda Europa. El objetivo del encuentro fue debatir sobre los resultados de la consulta pública lanzada por la CE en abril sobre el futuro de las ayudas agrícolas luego de que venzan las actuales perspectivas presupuestarias. El comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la UE, Dacian Ciolos, ha subrayado las numerosas reacciones suscitadas por la consulta, con cerca de 6.000 aportes realizados por el público en general a través de internet en dos meses, y la contribución de aproximadamente 80 grupos de reflexión y 93 organizaciones no gubernamentales. Según el Comisario esto muestra que la sociedad europea está muy interesada por la PAC. Sobre las respuestas a la consulta, Ciolos señaló que hay muchas que insisten en la necesidad creciente de remunerar a los agricultores por su contribución a objetivos de interés general relacionados especialmente con la protección y conservación del medio ambiente. También destacó que se ha subrayado la importancia de garantizar una competencia leal entre los agricultores, la industria alimentaria y los distribuidores; lograr que la PAC responda a objetivos que van más allá de garantizar un suministro de alimentos seguros a precios asequibles; y desarrollar más los actuales mecanismos de ayudas. Durante el encuentro los delegados demandaron una PAC coherente, fuerte y bien dotada económicamente, “que permita enfrentar los nuevos retos y salvar a la agricultura europea”. Señalaron que por la magnitud de los bienes públicos que aportan a la sociedad, la CE debe asegurar el futuro de la agricultura comunitaria que hoy se encuentra inmersa en una profunda crisis. Al finalizar la reunión Ciolos expresó que estos intercambios formarán una plataforma útil para el debate que se desarrollará hasta noviembre próximo, mes en el que la CE publicará su Comunicación con las primeras propuestas para la reforma de la PAC. No obstante, adelantó algunas de las ideas en las que ya trabaja la CE. Entre estas se encuentra realizar un profundo cambio en el sistema de reparto de las subvenciones entre los agricultores y ganaderos de los diferentes países del bloque. El actual mecanismo, basado en las ayudas históricamente otorgadas, genera disparidades injustificables entre productores de países distintos pero con situaciones económicas, sociales y productivas similares. Algunos de estos cambios serán la eliminación de las referencias históricas como base para el otorgamiento de las ayudas; y la supresión de las diferencias tanto en los mecanismos diseñados para el cálculo de los subsidios, como en los montos efectivamente recibidos por los nuevos y antiguos países que forman parte de la UE. La CE pretende que las ayudas se otorguen de acuerdo a condiciones más “realistas” como el tipo de explotación, la clase de región, los problemas climáticos, ambientales o el contexto en el que trabaja el agricultor. También se descartó que se vaya a calcular una misma prima fija para todos los agricultores a lo largo de Europa, sino que se tendrán en cuenta la diversidad de las producciones y las zonas rurales. Por otro lado, los presentes manifestaron ante la CE su preocupación por el avance de las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la UE. Diferentes líderes del sector privado agrícola se refirieron a supuestas contradicciones en las políticas comunitarias. Según ellos, al mismo tiempo que se aboga por una PAC más verde, que exige el cumplimiento de una enorme cantidad de requisitos medioambientales y de seguridad alimentaria para producir, se abren negociaciones con los países del Mercosur que no respetan las mismas exigencias. Respondiendo a estas quejas, Ciolos señaló que la CE intentará imponer a otros socios el cumplimiento de los mismos estándares, aunque reconoció que no será una tarea fácil. A su vez, admitió que no está entre sus prioridades acelerar las negociaciones con el bloque sudamericano. En un informe elaborado recientemente por el Parlamento Europeo también se señala que se deben exigir a los productos importados de terceros mercados las mismas exigencias de calidad, sostenibilidad y bienestar animal que deben cumplir los agricultores europeos. De la Conferencia se pueden extraer algunas señales de alerta para los países del Mercosur. En primer lugar, en el mejor de los escenarios los subsidios destinados por la UE a sus agricultores se mantendrán en sus niveles actuales durante las próximas perspectivas financieras. Segundo, se consolida la nueva visión que justifica estos pagos en los “bienes públicos” que la agricultura brinda a toda la sociedad. Tercero y más importante, los intentos para que los países proveedores de la UE cumplan con las “condicionalidades” que se exigen para la producción dentro de Europa van a ser cada vez mayores.
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UE – PAC
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