La producción de biocombustible en la Unión Europea parece no estar pasando por su mejor momento. Es cierto que según datos de la European Biodiesel Board (EBB), entidad que nuclea a los productores de biodiésel en la UE, tanto la producción como la capacidad instalada han crecido. De acuerdo a lo informado por dicha entidad, la producción de la UE en 2009 superó las nueve millones de toneladas, con un aumento del 16,6% respecto a 2008. En relación a la capacidad productiva de biodiésel en la UE, la misma se sitúa en la actualidad en 21,9 millones de toneladas (frente a 20,9 millones en 2009). Con estos valores, la UE sigue siendo el líder mundial en la fabricación de biodiésel, con un 65% del total global. Sin embargo, de acuerdo a los datos de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), un 75% de las 46 plantas de producción de biodiésel que hay en España están paradas. La mayoría son plantas de nueva creación, surgidas por los incentivos legales que ha disfrutado este tipo de combustible en los últimos años. Según afirma APPA, el promedio de funcionamiento de todas ellas ronda el 10% de su capacidad total, que es de unos cuatro millones de toneladas de biodiésel al año. Existiendo un reducido consumo -sólo el 4,2% de cuota en el mercado del diesel-, los productores españoles apuntan hacia dos “enemigos”: los biocombustibles extranjeros, más competitivos que los nacionales, y la poca disposición de la industria del automóvil a modificar los motores para que admitan mayores porcentajes de mezcla de diesel con biodiésel. En el primer frente, el sector logró que la UE estableciese normas (derechos antidumping y derechos compensatorios) para limitar las importaciones provenientes de EE.UU. A su vez, respecto a esta cuestión, la Comisión Europea (CE) ha lanzado una investigación contra EE.UU. ante la sospecha de que ese país está usando artificios para burlar las tasas antidumping sobre sus exportaciones de biodiésel para la UE. La sospecha es que los exportadores estadounidenses están introduciendo su biodiésel en el mercado europeo vía Canadá y Singapur, “enmascarando’ el verdadero origen del producto. Habiendo detenido el avance del biodiésel estadounidense, la mira está puesta ahora en el biodiésel argentino, del cual se ha importado más de un millón de toneladas durante 2009. Los productores europeos afirman que Argentina subsidia su producción del biocombustible debido a que los impuestos a la exportación del producto (retenciones) son inferiores a las tasas para la venta al exterior del poroto de soja. No obstante, a pesar de esta presión del sector privado europeo, creemos que difícilmente pueda caracterizarse a los derechos diferenciales de exportación como una subvención en los términos de la OMC. Respecto de la segunda cuestión, los españoles critican el retraso en promulgar la legislación que permitirá incrementar el porcentaje de biodiésel y bioetanol que se puede mezclar en el gasóleo y en la gasolina, respectivamente, y con ello, aumentar el consumo. La mezcla actual es de poco más de un 4% (la meta establecida es de un 5,83% de biocarburantes en el total de los combustibles puestos en el mercado en 2010) y los obligados a realizarla son las distribuidoras de combustibles derivados del petróleo. La Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), frente a que para el año próximo se ha fijado un porcentaje de mezcla del 10%, ha pedido que no se suba más la tasa porque los motores actuales no admiten más cantidad de biodiésel.
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UE – BIOCOMBUSTIBLES
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