Una delegación conformada por técnicos, científicos, funcionarios y empresarios argentinos, en representación del Ministerio de Agricultura, el INTA y la Cámara Argentina de Biocombustible (CARBIO), se reunió con el Centro Común de Investigaciones (CCI) y con la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, con el objetivo de que dichas entidades reconsideren el valor de ahorro de Gases de Efecto Invernadero (GEI), asignado por la norma europea al biodiésel de soja. Según indicó el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, «Este trabajo conjunto del sector público-privado busca demostrar internacionalmente la sostenibilidad del biodiésel argentino». Como se ha reseñado en otras ediciones de nuestro Boletín, la normativa europea de biocombustibles establece una serie de criterios de sostenibilidad para dichos combustibles, uno de los cuales señala la reducción de emisiones GEI derivada del empleo de biocombustibles frente a combustibles fósiles, la cual debe ser cómo mínimo del 35 por ciento. En lo que respecta al biodiésel de soja -nuestra principal producción- se establece un valor por defecto de ahorro de GEI del 31 por ciento. El secretario Basso comentó que llevaron “la inquietud de que los valores calculados por la Unión Europea para nuestro biodiésel de soja no coincidían con los valores que teníamos nosotros. A partir de esa reunión surgió la inquietud de parte de la comisión de Energía, para que podamos demostrar las virtudes de nuestro biodiésel de soja». Es preciso señalar que los resultados de los cálculos de ahorro de emisiones GEI, correspondientes a la producción de biodiésel elaborado a partir de soja según el manejo agrícola predominante en nuestro país -cultivo en siembra directa con perfiles tecnológicos según diferentes zonas productivas seleccionadas-, son significativamente superiores a los establecidos por la directiva de la UE. De hecho, diversos trabajos del INTA sostienen que el biodiésel producido en Argentina, a partir de soja cultivada mediante siembra directa, ahorra más del 75% de GEI. Tras sucesivas negociaciones, se logró que el CCI reconsidere el valor de ahorro de GEI asignado por default al biodiesel de soja. En consecuencia, el nuevo valor se basaría en un recálculo de las emisiones basadas en datos promedios de la producción de biodiésel de Argentina, Brasil y Estados Unidos. Ténganse presente que en el pasado solo se tomaban en cuenta datos de Brasil. Asimismo, la UE se encuentra recalculando las emisiones de oxido nitroso (uno de los GEI) producidas en la etapa de cultivo, aspecto decisivo para el valor final de las emisiones atribuidas a dicha etapa. En septiembre se conocerían estos nuevos valores, sin embargo creemos que no cabe esperar reducciones considerables, dado que la UE partiría del supuesto de que las emisiones de oxido nitroso producidas por la biomasa subterránea son once veces superiores a las establecidas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Las nuevas directivas supondrían un nuevo valor por defecto superior al 35 por ciento, lo cual posibilitaría continuar con las exportaciones de biodiésel de nuestro país, una vez que se incorporen a la normativa. Esta es una cuestión más que importante, ya que la UE representa el mayor mercado de exportación de dicho producto. Debe tenerse en consideración que en 2010 nuestro país produciría un nivel récord de 2 millones de toneladas de biodiésel, y se espera que durante 2011 la producción alcance las 2,5 millones de toneladas. A su vez, debe recordarse que el Gobierno argentino elevó la cuota obligatoria de mezcla de biodiésel en gasoil del 5% al 7%, generando un crecimiento en la demanda local de biocombustible de entre 200.000 a 300.000 toneladas, para alcanzar el millón de toneladas de consumo para el mercado interno.
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ARGENTINA – BIOCOMBUSTIBLES
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