La industria busca un rumbo. De acuerdo a las conclusiones de los foros en los que se discutió la puesta en marcha del Plan Estratégico Industrial Argentina 2020, la industria nacional va a generar más de 1.500.000 nuevos empleos en la presente década. Las 11 rondas de debate de los distintos sectores, realizadas entre marzo y agosto de este año, proyectaron, además, que para el 2020 se duplicará el producto industrial, las exportaciones se incrementarán a 140.000 millones de dólares y se sustituirán el 45% de las importaciones. Los once foros industriales abarcaron los sectores de alimentos; calzado, textiles y confecciones; madera, papel y muebles; material de construcción; bienes de capital; maquinaria agrícola; autos y autopartes; medicamentos; software; y productos químicos y petroquímicos, que explican el 80% del PBI industrial y más del 60% del empleo industrial. Durante las reuniones, el Estado, empresarios, trabajadores y académicos diagramaron un plan de trabajo a mediano y largo plazo; que incluye una proyección de crecimiento del PBI a un promedio anual del 5%, una tasa de desempleo del 5% e inversiones que lleguen a un nivel del 27/28% sobre el PBI, entre otras metas planteadas. Según el Ministerio de Industria argentino, se señaló que el sector que más puestos de trabajo generará será el de la construcción, con el aporte en toda la cadena de valor de 600 mil empleos. Lo sigue el sector automotriz y autopartista, que aportará 300 mil nuevos empleos en diez años. En tanto, el sector textil generará 250 mil nuevos puestos de trabajo, a partir de las políticas de protección del mercado local que ya está poniendo en marcha el Gobierno, como las Licencias No Automáticas (LNA) y las medidas antidumping. Respecto del sector alimenticio, se afirmó que será el responsable de generar 80 mil nuevos empleos. La ministra de Industria, Débora Giorgi, indicó que la cadena de valor está en condiciones de cubrir gran parte de la creciente demanda mundial de alimentos, produciendo 18 mil millones de litros de leche, 3 millones de toneladas de pollos y 800.000 toneladas de carne porcina, lo que aportaría 8.000 millones de dólares a la balanza comercial del país. El sector químico y petroquímico va a incorporar 75 mil empleos; el de muebles y madera 63 mil; el de software, 60 mil; el de medicamentos, 40 mil; calzado, 12 mil; el de maquinaria agrícola 12 mil; y el de bienes de capital 8 mil. En su intervención, Giorgi destacó que el proceso de sustitución de importaciones avanza en forma consolidada. La participación de las compras al exterior en relación al PBI bajó en 2010 y 2011 entre 1,5 y 2 puntos desde 2008, cuando representó el 17,6%. En el primer semestre de 2011 Argentina sustituyó 4.000 millones de dólares de importaciones y en el año esa cifra superaría los 8.000 millones. Este proceso se dio de manera sostenida en sectores como el automotriz, electrónica, bienes de capital, maquinaria agrícola, calzado y textil, entre otros. La Ministra señaló que “el incremento de la sustitución es el resultado de una política industrial en la que se prioriza la defensa del trabajo argentino, a través del mantenimiento de un mercado interno fuerte y con demanda creciente, preservándolo de la apertura ingenua de las importaciones y de la competencia desleal”. Por otro lado, se destacó la importancia de aprovechar el potencial del comercio intrarregional, para lo que se instó a los países de la región a “blindarse” a partir de políticas que fortalezcan el comercio intrazona, eviten que se revalúen las monedas, y procuren la expansión de sectores de alto valor agregado. Desde el INAI hace tiempo que venimos señalando la necesidad de que Argentina debe realizar una priorización de sectores para su desarrollo industrial, por lo que este esfuerzo es bienvenido. Es necesario que el país lleve adelante un debate para identificar aquellos sectores que le permitirán tener industrias que sean competitivas, que empleen mano de obra, que alcancen elevada productividad laboral y que permitan pagar salarios elevados. No obstante, existen algunas cuestiones en torno al denominado Plan Industrial que generan preocupación. En primer lugar, llama la atención que el foco este puesto en la industrialización por sustitución de importaciones, modelo que ya ha demostrado sus limitaciones en la historia económica latinoamericana; cuando es sobrada la evidencia, tanto teórica como empírica, acerca de los beneficios para el desarrollo que genera el diseño de una política industrial con acento exportador. En segunda instancia, alarma el anuncio a viva voz de la adopción de instrumentos de política comercial con fines proteccionistas en contra de los mandatos de la OMC, como es el caso de las LNA; frente a los perjuicios que estas acciones vienen produciendo en la balanza comercial del país, por las represalias adoptadas por nuestros socios comerciales, como es el caso de las trabas adoptadas por China para la exportaciones argentinas de aceite de soja.
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PLAN ESTRATÉGICO INDUSTRIAL
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