Revés para Francia en su política contra los OGM. El Consejo de Estado, el principal tribunal de Francia, anuló el día 28 de noviembre la prohibición de cultivar una variedad de maíz genéticamente modificado (OGM) de la empresa Monsanto, por considerar que no estaba suficientemente justificada. Previamente, en los primeros días de septiembre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) había emitido una sentencia considerando que Francia impuso injustificadamente una moratoria al cultivo del maíz resistente a los insectos de Monsanto (MON810), en base a legislación europea equivocada. A fin de poder justificar la adopción de una salvaguardia al cultivo, esto es suspender o prohibir el cultivo de algún OGM, el Estado miembro de la UE debe demostrar una amenaza potencialmente grave contra la salud humana o animal o sobre el medio ambiente. De esta manera, el Consejo de Estado francés consideró que el Ministerio de Agricultura no pudo justificar su autoridad para emitir los decretos, sin conseguir dar prueba de la existencia de un nivel particularmente elevado de un riesgo para la salud y el medio ambiente. El titular de dicha cartera, Bruno Le Maire, dijo que el Gobierno intentará mantener la prohibición. El principal asesor legal del TJUE, el abogado general Paolo Mengozzi, ha afirmado que tan sólo la UE tiene competencias para prohibir el cultivo de transgénicos, por lo que el Gobierno francés no tenía ni tiene autoridad para prohibir su cultivo ni pedir dicha restricción en base a riesgos hipotéticos no evidenciados. La legislación comunitaria solo permite el cultivo de dos variedades de OGM, entre los que se encuentra dicha variedad de maíz. Francia había prohibido su cultivo en febrero de 2008 después de las protestas de grupos ecologistas, citando un «grave riesgo para el medio ambiente». Asimismo, otros seis países de la UE – Alemania, Austria, Bulgaria, Grecia, Hungría y Luxemburgo – tienen cláusulas de salvaguardia similares contra el maíz transgénico. Antes de la prohibición, Francia sembraba alrededor de 21.000 hectáreas de maíz transgénico y era el segundo país europeo detrás de España con mayor superficie dedicada al cultivo de estas semillas.
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UE – OGM
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