Salvaguardar las reglas del comercio internacional. Entre los pasados 15 y 17 de diciembre se desarrolló, en la sede de Ginebra, la Octava Conferencia Ministerial de la OMC. La reunión, que despertó pocas expectativas debido al estancamiento de la Ronda Doha, estuvo marcada por los debates en torno al futuro de la Organización y la necesidad de que la misma se adapte a la nueva agenda del comercio internacional. Uno de los principales resultados de la Conferencia fue un documento consensuado por todos los Ministros participantes, al que se denominó “elementos de orientación política”. En el mismo, estos resaltaron el valor del sistema multilateral de comercio y convinieron en fortalecerlo para que responda mejor a los desafíos actuales, con objeto de estimular el crecimiento económico, el empleo y el desarrollo. Además, recalcaron la función que desempeña la OMC para mantener los mercados abiertos, subrayaron la importancia de los trabajos de los órganos ordinarios, y reconocieron que el sistema de solución de diferencias es un activo importante. En cuanto al desarrollo, los Ministros reafirmaron que es un elemento fundamental de la labor de la OMC. En su resumen de los principales puntos tratados durante las sesiones plenarias, el presidente de la Conferencia, el ministro de Finanzas de Nigeria, Olusegun Olutoyin Aganga, tomó nota de las diferencias surgidas en torno a los nuevos temas que debería cubrir la OMC. Mientras varios Ministros subrayaron que la OMC, para mantener su credibilidad y su pertinencia, tiene que incluir en su agenda tópicos como el cambio climático, la energía, la seguridad alimentaria, el comercio y los tipos de cambio, las cadenas mundiales de valor, la competencia y la inversión; otros expresaron reservas acerca de la iniciación de negociaciones sobre nuevas cuestiones. Les preocupa la posibilidad de que estas se aborden de manera selectiva, o se aparte la atención de los elementos aún no resueltos en las negociaciones de la Ronda Doha. Respecto a la seguridad alimentaria, el Presidente expresó que muchos Ministros han instado a la eliminación de las restricciones e impuestos extraordinarios a la exportación de alimentos adquiridos para fines humanitarios no comerciales por el Programa Mundial de Alimentos. No obstante, reconoció que algunos Ministros han hecho hincapié en la importancia de que se aborden las causas profundas de la inseguridad alimentaria, y han subrayado que se debe permitir a los países el ejercicio de los derechos que les confieren los Acuerdos de la OMC. Recordamos que en el ámbito multilateral los derechos de exportación no se encuentran prohibidos, mientras que las restricciones si lo están, aunque con excepciones. Entre estos últimos se encontró el representante argentino, embajador Alfredo Chiaradía, quién resaltó que Argentina defenderá su derecho a preservar los espacios de políticas con los que legítimamente cuenta, especialmente en el uso de restricciones y derechos de exportación. A este respecto, señaló que existen intentos de imponer nuevas disciplinas sobre las exportaciones, camufladas detrás de la preocupación por la seguridad alimentaria. Según el funcionario argentino, es en las políticas agrícolas de los países desarrollados donde reside el problema de la inseguridad alimentaria. Por este motivo, resaltó que Argentina “de ninguna manera contemplará cambios en las normas generales de la OMC relativas a las exportaciones”. Para el gobierno argentino, los derechos a la exportación son una herramienta “development friendly”, lo contrario de quienes promueven su eliminación. Por otro lado, Olutoyin Aganga señaló que todas las delegaciones destacaron la importancia de mantener los mercados abiertos y resistir al proteccionismo; aunque muchas insistieron en que, en estos tiempos difíciles, no se debe menoscabar el derecho de los Miembros a valerse del margen de actuación existente compatible con las normas de la OMC para lograr objetivos económicos y de desarrollo. Otras han expresado preocupación por el aumento del proteccionismo en el comercio agrícola, principalmente a través de la implementación de barreras no arancelarias injustificadas o estándares privados arbitrarios. Finalmente, los Ministros lamentaron profundamente que, a pesar de la plena participación y los intensos esfuerzos desplegados, las negociaciones de la Ronda Doha estén estancadas. Sin embargo, mantuvieron su compromiso de trabajar activamente para llegar a su conclusión satisfactoria. Esta es la última Conferencia Ministerial regular bajo la dirección del actual director general, Pascal Lamy. La siguiente edición tendría lugar en 2013, aunque todavía no se conoce la fecha ni el lugar.
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