Ojo por ojo En respuesta a la decisión tomada por el Gobierno argentino de expropiar la empresa Repsol-YPF, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo de España (MINETUR) aprobó el 21 de abril una orden ministerial por la cual se crea un sistema de cupos de producción de biodiesel para cumplir con la cuota de energía renovable que fija la UE para el transporte. De acuerdo a esta decisión, los cupos solo podrían ser asignados a empresas productoras de España o el bloque comunitario. Teniendo en cuenta que solo la producción proveniente de plantas que tengan cantidades asignadas por este sistema será apta para el cómputo del cumplimiento de los objetivos ‘verdes’ de la UE sobre utilización de estos biocombustibles, la norma vedaría el ingreso al biodiesel extracomunitario, entre ellos el argentino, lo cual implica discriminación en contra del biodiesel importado. Debe notarse que España se encontraba estudiando desde unos años la puesta en vigencia de una norma que prohíba la entrada de biodiesel importado, principalmente de Argentina e Indonesia. Específicamente, la presente orden ministerial había sido impulsada a mediados de 2010 bajo la presidencia de Zapatero, quien declinó firmarla en julio de 2011, según los productores españoles por “presiones del Gobierno argentino”. El pasado 20 de marzo, la Asociación española de combustibles verdes (APPA) publicó una solicitada en donde señala que la industria “ha entrado en una fase definitivamente terminal que acabará con su práctica desaparición, salvo que el MINETUR publique rápidamente la Orden de asignación de biodiesel”. La controversia con Argentina por Repsol generó un clima propicio para la actual adopción. La industria española ha venido pidiendo medidas de protección frente al biodiesel proveniente de Argentina e Indonesia, por considerar que existe “competencia desleal” debido a que ambos países aplican un sistema de tasas diferenciales a la exportación, mediante las que gravan en menor medida al biodiesel que a las materias primas utilizadas para su fabricación. En el caso argentino, se cobra un derecho de exportación del 20% para el biodiesel y del 32% para el aceite de soja, su principal insumo. Los productores españoles sostienen que dicho diferencial otorga una ventaja competitiva artificial a la industria argentina, que le permite aumentar su producción e inundar el mercado español. Sin embargo, la OMC no prohíbe dichos diferenciales, como tampoco lo hace con los diferenciales arancelarios a la importación, de amplio uso por los europeos. Según datos de Eurostat, durante 2011 España importó desde Argentina 700 mil toneladas de biodiesel de soja, lo que representó el 41% de las ventas totales argentinas del producto. Sumando otros destinos, principalmente Indonesia, España adquirió un total de 1.036 miles de toneladas de biodiesel en ese año, representando el 41% de las importaciones totales de la UE. APPA indicó que las plantas españolas productoras de biodiésel se encuentran operando a niveles críticos, utilizando sólo el 14% de su capacidad. Según datos de dicha organización, durante el último trimestre de 2011 las importaciones de biodiésel alcanzaron una cuota de mercado del 89% en España. A pesar del aumento del consumo (21%), la producción cayó un 46%, lo que generó que en los últimos tres años desapareciesen 3.000 empleos de los 4.000 que poseía el sector. Como es sabido, la UE establece que los Estados miembros deben asegurarse que la cuota de energía procedente de fuentes renovables en todos los tipos de transporte en 2020 sea como mínimo equivalente al 10% del consumo final de energía en el transporte. De implantarse, el sistema de cuotas nacionales de biodiesel en España podría ser contrario a la normativa europea de libre circulación de mercancías y de competencia, además de constituir una invasión de las competencias de la UE en materia de política comercial común. Asimismo, difícilmente pueda ser justificada en el ámbito de la OMC, porque implicaría una diferencia en favor de los productos locales, contraria al principio de Trato Nacional. Por último, de acuerdo a Oil World, esta restricción a las compras de biodiésel podría favorecer al aceite de colza de la UE, a través de una mayor demanda para producir biocombustible en esa región. Señaló que una reducción en las exportaciones argentinas resultaría en una recuperación de la producción de biodiésel en la UE, elevando por lo tanto los requisitos de insumos. Esto generaría una corriente alcista para los precios del aceite de colza, aunque parte de la demanda extra también podría ser cubierta con importaciones de aceite de soja. Finalmente, advirtió que una próxima cosecha pobre de colza de la UE en el verano europeo 2012 podría dificultar la mayor demanda de aceite de colza de los productores europeos de biodiésel desde julio a diciembre.
Leer en pdf »
UE – BIOCOMBUSTIBLES
previous post

