No cede el proteccionismo. La OMC, la OCDE y la UNCTAD presentaron el Séptimo Informe sobre las restricciones al comercio y las inversiones impuestas por los países del G-20, donde revelan que las mismas no se han frenado y que su eliminación se ha desacelerado. La acumulación de ese tipo de obstáculos afecta el 2,9% de las importaciones mundiales, y el 3,8% del comercio del G-20. El documento reconoce un renacimiento de la retórica proteccionista en algunos países, y muestra preocupación por las declaraciones de algunos líderes del G-20, principalmente Argentina, en favor de políticas de sustitución de importaciones como pilar de su crecimiento económico. Estas políticas están generando tensiones comerciales ausentes en los años anteriores. En el Informe se señala que desde mediados de octubre de 2011 se registraron 124 nuevas medidas restrictivas del comercio (contra 108 del informe anterior), que afectaron el 1,1% de las importaciones del G-20, o el 0,9% de las compras del mundo. Las principales medidas adoptadas son acciones de defensa comercial, aumento de aranceles, licencias de importación y controles aduaneros. Por el contrario, disminuyó la cantidad de nuevas restricciones a la exportación introducidas en los últimos siete meses, en relación a períodos anteriores. Estas nuevas medidas se suman a las acciones puestas en marcha desde el estallido de la crisis mundial. Al mismo tiempo, la acumulación de restricciones al comercio se ve agravada por el ritmo relativamente lento de la eliminación de las medidas existentes. De un total de 802 medidas restrictivas implementadas desde octubre de 2008, sólo el 18% han sido eliminadas. Los productos más afectados han sido hierro y acero, maquinaria y equipos eléctricos, vehículos, vegetales, bebidas y productos químicos. En clara alusión a la política comercial argentina, el Informe destaca que los Miembros de la OMC se encuentran seriamente preocupados por el amplio uso de licencias de importación, la demora en la concesión de tales licencias, y la aplicación de requerimientos de balance comercial y otros procedimientos aduaneros relacionados por parte de algunos países. Además, manifiesta que muchos de estos requisitos son implementados a través de procedimientos y prácticas informales, que no son codificadas en ninguna norma oficial. Esto puede dificultar aún más el comercio, ya que la falta de transparencia sobre las condiciones de entrada a un mercado aumenta la incertidumbre para los comerciantes, y con ello los riesgos y los costos de hacer negocios. Respecto de las políticas restrictivas para el comercio aplicadas por Argentina entre mitad de octubre de 2011 y mitad de mayo de 2012, el reporte cita: la actualización de los valores criterio y de referencia de importación para una variedad de productos, la extensión de los derechos de exportación a hidrocarburos, la introducción de la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), la iniciación de nuevas investigaciones antidumping, la prolongación del incremento temporario en el AEC a duraznos en conserva y juguetes, y la aprobación para incrementar el AEC a una lista de 100 productos. Los organismos instan a los gobiernos del G-20 a redoblar sus esfuerzos para resistir las presiones proteccionistas y tomar medidas activas para mantener los mercados abiertos y avanzar en la liberalización del comercio. Especialmente, exhortan a “algunos gobiernos” que se enfrentan a condiciones económicas particularmente difíciles a resistir la tentación de avanzar hacia políticas más nacionalistas y dirigidas hacia dentro, dado que las mismas no resolverán sus problemas y aumentarán el riesgo de generar represalias de sus socios comerciales.
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MONITOREO DEL PROTECCIONISMO
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