¿Cambios en política energética? Mediante un comunicado conjunto Connie Hedegaard, Comisario Europeo de Acción para el Clima, y Günther Oettinger, su contraparte en materia energética, confirmaron que la Comisión Europea (CE) se encuentra reconsiderando su política sobre biocombustibles. Actualmente, la política energética del bloque establece que los gobiernos nacionales deben asegurar que el 10% de la energía del sector del transporte proceda de fuentes renovables para el año 2020. La intensidad de los gases de efecto invernadero de los combustibles destinados al transporte también debe reducirse un 6% de acuerdo a otra normativa conocida como Directiva de Calidad del Combustible, y se espera que ambos objetivos se alcancen en gran medida mediante una mayor utilización de los biocombustibles. Los comisionados señalaron que se trata de un error creer que se está promocionando los biocombustibles basados en alimentos, cuando la próxima propuesta hace exactamente lo contrario: los limita al nivel de consumo actual, que es del 5 por ciento, hasta 2020. Afirmaron que no se trata de un cambio en la política, sino que es una señal a los Estados miembros de que se pretende usar más los biocombustibles de segunda generación. El objetivo de la propuesta actual seria comenzar una transición hacia los biocombustibles que suponen un ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero significativas, también estimando el cambio que supone el uso indirecto de las tierras en las emisiones. Esto significa penalizar a los biocombustibles tradicionales, como el etanol de maíz o azúcar y el biodiesel a base de soja o colza, por su impacto medioambiental, priorizando el uso de alternativas producidas a partir de desechos o residuos agrícolas. Esta propuesta formulada por la Comisión debe ser aprobada por el resto de las instituciones europeas, a saber el Consejo y el Parlamento, para poder convertirse en normativa comunitaria. Por el lado de Francia, el ministro de agricultura Stéphane Le Foll, dio a conocer un plan de acción para combatir los precios al alza de los cereales, y el cual también propone poner una pausa en el desarrollo de los biocombustibles de “primera generación”’, como el etanol o el biodiesel fabricados a partir de maíz, azúcar u oleaginosas. En la misma línea se manifestó la FAO, junto a otras instituciones, instando a que los mandatos para los biocombustibles sean “ajustados” en momento en que los mercados globales se encuentren bajo presión y el abastecimiento de la comida está en peligro. Finalmente, la canciller de Alemania, Angela Merkel, se manifestó en contra de la propuesta de la CE para limitar el consumo de biocombustibles procedentes de cultivos. Afirmó que a pesar de la mala cosecha en Estados Unidos, se debe mantener la calma en lugar de empezar precipitadamente a modificar los objetivos de cultivo para las energías renovables, al tiempo que añadió que el fomento de la bioenergía consiste, en gran parte, en garantizar “la fiabilidad, la previsibilidad y la seguridad de cálculo”. Confirmando su postura señaló que su país no cambiará el rumbo de la política sobre la bioenergía seguido hasta ahora. Por último reconoció que, en caso de surgir cualquier tipo de incompatibilidad entre la producción de energía y la de alimentos, siempre tendría prioridad la alimentación.
Leer en pdf »
UE – BIOCOMBUSTIBLES
previous post

