Nuevo esquema de retenciones para el biodiesel. El aumento de la alícuota de las retenciones (de 14,2% a 24,2%) y la disminución del precio de venta interno (que en julio fue de $5195,8 frente a $4.405 de agosto) puso en alerta a los productores de biodiésel, los que señalaron que podría generar el cierre de empresas de baja escala en Argentina. Analistas y representantes de la industria advirtieron que con el nuevo precio oficial (Ver Boletín Nº 119) muchas compañías no podrían siquiera cubrir sus costos, y que las consecuencias inmediatas podrían ser una caída de la oferta local y un desplome de las exportaciones. Ante dicha situación, el Gobierno decidió establecer un nuevo esquema de retenciones móviles para el biodiesel. De acuerdo a la normativa, se dispuso una rebaja en el nivel del derecho del 24 por ciento -vigente desde el 10 de agosto- al 19,11 por ciento. La nueva alícuota tendrá vigencia durante quince días, al cabo de los cuales se evaluará la variación en los costos de producción y en los valores internacionales. El nivel de las retenciones surgirá en función de las conclusiones de una comisión creada para monitorear los costos de producción de las empresas y los valores internacionales del producto. Según indicó el Gobierno, con el nuevo esquema se busca garantizar, a la vez, el abastecimiento del combustible vegetal al mercado interno –en el que se vende mezclado con gasoil, en un “corte” del 7%– y la continuidad del auge de las exportaciones, que han crecido en forma explosiva en los últimos cinco años. Sin embargo, según estimaciones de analistas, el costo de producción del biodiésel es de aproximadamente $4.900 por tonelada, en promedio. Incluso hay quienes señalan que las pymes necesitan un precio mayor a $ 5.200 por para cubrir sus costos. Y de acuerdo a las previsiones, el precio interno no sería mayor a lo $4.700, por lo que tampoco se resolvería la cuestión. Amenaza de aplicación de derecho antidumping (Ver boletín Nº 119), pérdida de mercados externos por cierre de importaciones (el caso de España, que Argentina ha llevado a la OMC), aumentos en la alícuota de exportación (y consiguiente disminución del diferencial arancelario) y reducción del precio interno, generan una tormenta perfecta que ha puesto en jaque a una de las industrias que mayor desarrollo tuvo en el último lustro en nuestro país.
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ARGENTINA – BIOCOMBUSTIBLES
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