Límites al biocombustible de primera generación. La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo aprobó un borrador que limitaría la participación de los biocombustibles basados en alimentos a un 5,5% del consumo en 2020, porcentaje levemente mayor al 5% propuesto originalmente por la Comisión Europea (Ver Boletín 120). El proyecto busca, además, acelerar la utilización de biocombustibles de segunda generación, como los de algas marinas o ciertos tipos de desechos, para los que propone un piso del 2%. La decisión parte de la premisa de incorporar a la legislación las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC, por sus siglas en inglés), visión según la cual la demanda por biocombustibles provocaría, por ejemplo, deforestación debida a la expansión de área agrícola, lo que cancelaría en parte los beneficios logrados en términos de emisiones. Grupos europeos de productores de biocombustibles y agricultores criticaron la medida dado que “diezmaría” a su industria. Por otro lado, según el informe anual “Biofuels Barometer” de EurObserv’ER, el consumo europeo de biocombustibles creció en 2012 un 2,9%, cifra inferior al 5,3% de 2011, lo que indicaría una desaceleración debida en parte a la crisis económica, y en parte a la incertidumbre generada por la posible imposición de límites al biocombustible de primera generación. Según el estudio, los productores disputan las bases científicas de los modelos de cambio indirecto en el uso del suelo. La asociación de caña de azúcar brasilera UNICA vio positivo la búsqueda de estándares más elevados, aunque mencionó que aplicar un límite para todos los biocombustibles basados en alimentos ignora las diferencias entre sí. Por otro lado, agregó que ello podría provocar que la medida sea discriminatoria de facto y opuesta a las reglas de la OMC.
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UE – BIOCOMBUSTIBLES
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