Se llevó a cabo en Arlington la quinta ronda de negociaciones para la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), negociación entre las dos mayores economías del mundo que incluye tanto temas arancelarios como no arancelarios. El representante Comercial de EE.UU., Michael Froman, destacó que “las negociaciones fueron productivas”. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, opinó que en el año 2015 las negociaciones concluirían con éxito, posteriormente a la meta original de cerrar el acuerdo a finales de 2014. Los negociadores jefes de ambas partes también expresaron optimismo: Dan Mullaney de EE.UU. ilustró la situación estimando que, dado un recorrido del 1 al 10, se encuentran en la etapa 5.
La vicepresidenta para Europa de la Cámara de Comercio de EE.UU. mencionó que “las dificultades han crecido porque estamos ya negociando en el corazón del asunto”, en referencia a los puntos más conflictivos, como la regulación de servicios financieros, que EE.UU. quiere dejar afuera del acuerdo, y las medidas sanitarias y fitosanitarias (SPS, por sus siglas en inglés).
Entre los temas tratados en la ronda se incluyeron aranceles, servicios, inversión, compras gubernamentales y estándares y regulaciones. En este último punto, de acuerdo con Mullaney, el objetivo es reducir barreras y costos que provienen de diferencias innecesarias en los sistemas de regulación, manteniendo altos estándares de protección de salud y ambiental. Encontró que el trabajo en este sentido es desafiante, pero que esos desafíos habían sido anticipados. Mencionó, además, que “el acuerdo abarcativo y ambicioso que se busca requerirá mucha creatividad y perseverancia.”
En varios tópicos, como barreras técnicas al comercio, competencia y comercio entre estados ya se encuentran trabajando sobre textos e intentando aunar las propuestas de ambas partes. En temas de regulaciones, en cambio, aún no se ha llegado a esta instancia. Ha habido avances, sin embargo, en parte gracias a la participación en las negociaciones de agencias reguladoras, incluyendo la FDA, NHTSA, EPA y otros organismos, incluso de gobiernos estaduales.
El jefe negociador europeo, Ignacio García Bercero, destacó que no todos los sectores tendrían el mismo tratamiento. Por ejemplo, en el sector automotriz se está analizando qué tipo de datos son necesarios para encontrar niveles compatibles de seguridad. En cambio, mencionó que en químicos la armonización o el mutuo reconocimiento no es una opción. El trabajo en ese caso se centraría en la búsqueda de medios prácticos de intercambio de información, de manera de agilizar los procedimientos regulatorios en ambas economías.
En cuando a la carne bovina tratada con hormonas y otros temas vinculados a medidas SPS, Mullaney mencionó que las discusiones buscarían construir en torno a las reglas de la OMC. Destacó el requerimiento del uso de reglas basadas en ciencia y la evaluación de riesgos. Bercero, por su parte, opinó que la carne tratada con hormonas está prohibida en la ley europea, y que no prevén ningún cambio en la legislación de seguridad alimentaria. Sin embargo, para los organismos genéticamente modificados (OGMs) la situación es diferente dado que en la UE no están prohibidos, y sería posible estudiar cómo la legislación se aplica en la práctica.
Como ocurrió en otras rondas, los jefes negociadores participaron en un foro público en el que organizaciones de la sociedad civil pueden presentar su visión, y recibir información sobre el estado de las charlas. Al evento asistieron académicos, asociaciones de consumidores, sindicatos, grupos ambientalistas, agricultores y empleadores, entre otros. Las partes volverán a verse las caras en julio próximo en Bruselas.

