En la última ronda de negociaciones del Acuerdo Transpacífico llevada a cabo en Singapur, los Ministros de Comercio de los países involucrados se comprometieron a “intensificar la participación” para resolver las cuestiones pendientes y culminar exitosamente un trato “ambicioso, comprensivo y de alto estándar”. Las conversaciones estaban a la espera de que EE.UU. y Japón pudieran resolver sus diferencias sobre el comercio de bienes agrícolas y automóviles. Recordamos que en abril, los presidentes de ambos países confirmaron que habían encontrado un “camino a seguir” para alcanzar consenso en temas clave.
En el Comunicado Conjunto publicado al finalizar el encuentro no se hace mención alguna a la fecha prevista para finalizar las negociaciones. Sólo se hace referencia a que las mismas continuarán con encuentros bilaterales sobre normas y acceso a mercados. La próxima reunión ministerial está pautada para julio.
Como venimos mencionando, una de las principales dificultades radica en la negativa del Gobierno japonés a bajar la protección en su sector agrícola, especialmente en carne bovina y porcina, productos lácteos, arroz y azúcar. Desde EE.UU. señalan que el Congreso de su país no aprobaría un acuerdo que no contemple apertura de mercados en estos productos. Recientemente, se conoció una carta firmada por entidades estadounidenses ligadas a la producción y el comercio de alimentos en donde se pide la exclusión de Japón de las negociaciones, si este continúa negándose a abrir su sector agrícola a la competencia externa. Particularmente, la mayoría de las cooperativas y compañías lácteas de EE.UU., agrupadas en la National Milk Producers Federation y el US Dairy Export Council, amenazaron con retirar su apoyo a las negociaciones si no se consigue un efectivo acceso a los mercados de Japón y Canadá para sus productos.
Debe notarse que en el reciente Tratado de Libre Comercio firmado entre Australia y Japón, se incluyen concesiones en algunos de estos productos sensibles. De acuerdo al texto del acuerdo, Japón ofrece una importante rebaja arancelaria en carne bovina congelada del 38,5 al 19,5% en un periodo de 18 años, mientras que la carne fresca bajará al 23,5% en un plazo de 15 años. En productos lácteos, el Gobierno japonés accedió a incrementar la cuota libre de aranceles para queso de 27 mil a 47 mil toneladas, lo que implicaría una gran oportunidad para el sector agrícola australiano. Por su parte, Australia acordó la eliminación de los aranceles para los automóviles de origen japonés, uno de los productos de exportación más importantes para el país asiático. Asimismo, se han eliminado los aranceles en electrodomésticos y productos electrónicos. Siendo el primer acuerdo que Japón lleva a cabo con un importante exportador agrícola, podría servir de guía para destrabar las conversaciones con EE.UU.
En relación deber notarse que, de acuerdo a sus últimas notificaciones al Comité de Agricultura de la OMC, Japón ha incrementado las ayudas a sus agricultores con efectos de distorsión al comercio. En 2010 los subsidios para los productores de arroz enmarcados en la denominada Caja Azul aumentaron de 22 a 307 mil millones de yenes, con el objetivo de apoyar a una población agrícola envejecida y en decrecimiento. En 2012 el total de la ayuda distorsiva para el comercio de Japón fue de 1.140 mil millones de yenes. Por su parte, los subsidios que se considera tienen mínimo efecto distorsivo aumentaron de 2.085 a 3.016 mil millones de yenes entre 2010 y 2012.

