Los días 16 y 17 de diciembre se llevó a cabo en la ciudad de Paraná la XLVII Cumbre de Presidentes del Mercosur, que contó con la presencia de los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Si bien se reafirmó la necesidad de profundizar el proceso de integración, los compromisos asumidos no son suficientes para potenciar un bloque que se encuentra a la deriva por los conflictos comerciales entre sus Miembros y una prácticamente paralizada agenda de relacionamiento externo. Durante el encuentro, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, traspasó la Presidencia Pro Témpore del acuerdo a su par de Brasil, Dilma Rousseff.
El ingreso de Bolivia como Miembro Pleno fue uno de los temas que dominó la agenda. Si bien se esperaba concretar el proceso de adhesión durante esta reunión, no pudieron superarse los obstáculos planteados por Paraguay, quien demanda la concreción de un nuevo Protocolo, dado que cuando se firmó el original se encontraba suspendido en sus funciones en el Mercosur.
La incorporación de Bolivia hasta el momento ha sido ratificada por los Parlamentos de Argentina, Uruguay y Venezuela. En el Comunicado Conjunto, se instó a continuar los esfuerzos, esperando analizar la propuesta paraguaya en el primer trimestre de 2015 y aprobar definitivamente el ingreso a mediados de ese año. El trámite estaría allanado al conseguir Paraguay respuesta a algunos de sus reclamos económicos.
El presidente boliviano, Evo Morales, señaló que espera «con paciencia» la aprobación del ingreso de su país al Mercosur, un espacio que «debe convertir a la región en un área de complementación económica». Debe notarse que Bolivia constituirá un caso único de «pluri-membresía» pues continúa asociado a la CAN y es miembro activo del ALBA. No queda claro el procedimiento por el cual deberá balancear compromisos no del todo compatibles entre estos acuerdos. Si bien el peso relativo de Bolivia en el comercio del Mercosur es relativamente bajo, es un socio clave en lo que refiere a la provisión de energía.
La nueva oleada de negociaciones que está experimentando el mundo y los magros resultados que están cosechando los socios del Mercosur en su comercio exterior, han configurado un escenario en donde cobran fuerzas los reclamos por la conclusión de acuerdos comerciales con las principales economías del globo. Desde 2011 las exportaciones del bloque se encuentran en descenso, con el comercio intra-zona representando apenas el 15% del total. De acuerdo a estimaciones de la CEPAL, esta situación se ve agravada en 2014.
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En los días previos a la Cumbre, representantes de Brasil, Paraguay y Uruguay expresaron su interés en dinamizar la agenda de negociaciones del bloque. El vicepresidente saliente de Uruguay y futuro ministro de economía, Danilo Astori, defensor del denominado “regionalismo abierto”, manifestó incluso que su país se moverá con “pragmatismo responsable” y pedirá flexibilidad en las normas del Mercosur para que los socios puedan negociar acuerdos comerciales bilaterales con terceros países. Por el lado de Brasil, el jefe de gabinete de ministros, Aloizio Mercadante, alimentó estas expectativas al expresar que el Mercosur debía acelerar el ritmo de las negociaciones de comercio internacional.
Mientras tanto, desde Argentina volvieron a ofrecer reparos a estas negociaciones, denunciando el proteccionismo de los países desarrollados. La presidente Fernandez subrayó que si bien no hay que «renegar» de vincularse «a otras áreas más consolidadas económicamente», “no podemos aceptar una integración en la que nosotros seamos tributarios y perdamos». Por su parte, la ministra de Industria, Débora Giorgi, llamó a “aumentar el comercio intra-bloque” y a “sustituir importaciones extrazona”. La situación económica de nuestro país conspira contra la posibilidad de que el Gobierno pueda relajar alguna de las restricciones que le impiden avanzar en negociaciones con otras regiones.
Por el momento, el bloque muestra tímidos esfuerzos por avanzar en algunas iniciativas que permitirían mejorar las condiciones de acceso de los productos del Mercosur a los principales mercados del mundo. En el Comunicado Conjunto se ponen de relevancia las conversaciones con la Unión Aduanera Euroasiática, la Alianza del Pacífico, la Unión Europea, el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP), la Comunidad del Caribe (CARICOM), la República de Líbano y la República Tunecina. Se espera que la nueva presidencia brasileña impulse estos procesos negociadores con miras a cosechar resultados durante el año entrante.
Entre otras decisiones, en esta Cumbre también se extendió el plazo que rige para las zonas francas, se prorrogaron los regímenes especiales para la importación de bienes de capital extrazona y las listas nacionales de excepción al Arancel Externo Común (AEC) adoptadas por “razones de desequilibrios comerciales derivados de la coyuntura económica internacional», se elevó el AEC para la importación de algunos bienes (lácteos, duraznos preparados y juguetes) y se puso en práctica un mecanismo de integración productiva en el sector juguetes. Finalmente, en lo que significó un éxito para la delegación Argentina, se aprobó una declaración de respaldo a nuestro país en su disputa con los fondos especulativos (holdouts).

