l 27 de Noviembre el Consejo General de la OMC acordó la adopción de tres decisiones que permiten destrabar el impasse que enfrentaba la implementación de las decisiones aprobadas en Bali, y reanudar el trabajo para el Programa de Doha para el Desarrollo. De acuerdo con el director general, Roberto Azevêdo, “se ha perdido tiempo valioso desde julio, y está demás decir que no es posible esperar otras dos décadas para alcanzar mayores resultados multilaterales.”
La primera decisión modifica el texto aprobado en Bali en lo relacionado a la cláusula de paz para las políticas de inventarios públicos con propósitos de seguridad alimentaria, estableciendo que la misma permanecería vigente hasta que una solución permanente sea hallada. Por otro lado, alienta a encontrar esta solución antes del 31 de diciembre de 2015. Según el Presidente del Consejo General de la OMC, Jonathan Fried, la decisión no debería “prejuzgar la naturaleza de la solución permanente ni el instrumento legal que le dará efecto”.
La segunda decisión adopta el protocolo de enmienda que incorpora al Acuerdo de Facilitación de Comercio al Acuerdo de Marrakech constitutivo de la OMC. La posta pasa ahora a los países miembros, que deben ratificar el acuerdo siguiendo sus procedimientos domésticos. El nuevo tratado entraría en vigor sólo después de que dos tercios de los miembros lo hayan ratificado. Ya ha sido refrendado rápidamente por Hong Kong.
En tercer lugar, se aprobó una decisión sobre el trabajo post-Bali. La misma insta a reanudar las negociaciones inmediatamente y fija en julio de 2015 una fecha límite para acordar un programa de trabajo sobre los temas pendientes en Doha.
Luego de una reunión informal de negociadores de agricultura, el Presidente del Comité John Adank resumió que el encuentro “no dio un indicio claro sobre hacia donde continuaremos – lo que requerirá un cambio significativo desde donde nos encontramos ahora”. Se realizaron, sin embargo, algunos aportes para el programa de trabajo. El grupo Cairns pidió resultados ambiciosos, incluyendo el desbloqueo del comercio Sur-Sur. Por otro lado, algunos países pidieron enfocarse en los puntos sin resolver del proyecto de modalidades de 2008, sin desestabilizar el resto del texto, aunque otros países pidieron un enfoque más pragmático. El G-33 solicitó que se mantenga el tratamiento especial para países en desarrollo y el Mecanismo de Salvaguardia Especial. Finalmente, algunos importadores netos desarrollados demandaron disciplinas sobre las restricciones a las exportaciones.

